Apuntes Financieros

Prefieren votos que educación

Debería haber sido automático. Los 10 compromisos educativos que Mexicanos Primero y otras sociedades civiles pidieron que firmaran los partidos políticos son, por lo menos en teoría, imposibles de rechazar. ¿Quién podría oponerse, por ejemplo, a que se cumpla con el ciclo escolar de 200 días, que se destinen recursos para la capacitación de maestros o a que se concursen las plazas vacantes? Y por si alguien tuviera alguna duda, resulta que todos los compromisos propuestos tienen fundamento legal, por lo que apoyarlos es simplemente estar a favor de cumplir la ley.

Pues resulta que cinco de los 10 partidos políticos —todos ellos de izquierda— se negaron a firmar. Lo que es todavía más increíble es que dos de ellos —PRD y Nueva Alianza— apoyaron en su momento la reforma educativa, que es la que arropa los compromisos para la educación que promueve Mexicanos Primero.

Las explicaciones que ofrecieron para el rechazo fueron de risa. El PRD, por ejemplo, dijo que primero se tenían que atender rezagos del siglo XX. ¿Qué? Así, como lo oye. Nueva Alianza declaró que no podía “asumir compromisos cuyo cumplimiento desborda el ámbito de (su) competencia”. ¿Qué no la educación es justo la competencia de Nueva Alianza?

Es claro que las razones reales rebasan el terreno de la lógica para adentrarse al mundo surrealista de la política. Con elecciones próximas en Michoacán y Guerrero, la izquierda parece estar haciendo un cálculo político en el que prefiere mantener el apoyo de la CNTE, la sección 18 y la Ceteg que empujar una reforma que tanta falta le hace a nuestro país.

Porque no hay duda —o por lo menos no debería haberla— que la educación requiere con urgencia una reforma de fondo. El
desempeño académico de nuestros jóvenes, medido por las pruebas internacionales PISA, de la OCDE, es nefasto. Estamos en el último lugar de los países evaluados. Más de la mitad de los alumnos mexicanos de 15 años no están listos para enfrentar los retos de la economía del conocimiento. El futuro se vislumbra complicado. Urge actuar.

Mientras tanto, las cúpulas sindicales disidentes mantienen constantemente sin clases a millones de niños y en jaque a ciudadanos y gobernantes con sus actos delictivos. Estos son los grupos que la izquierda parece preferir proteger para ganar votos a trabajar por sacarnos del hoyo educativo en el que estamos. Lo más triste es que estas organizaciones operan en los estados de la República que más necesitan ayuda educativa: Oaxaca, Michoacán y Guerrero. Ojalá que su cálculo político esté equivocado.

juliose28@hotmail.com