Apuntes Financieros

Pagar para ahorrar

Escrito en piedra en finanzas es que ahorrar debe pagar. Si invertimos nuestro dinero en bonos del gobierno —el instrumento más seguro que existe, sobre todocuando se trata de títulos de países industrializados—, al final debemos recibir más dinero de regreso del que metimos al inicio.

Pero en esta época de gran incertidumbre económica mundial, las reglas tradicionales de las finanzas no se aplican. La lógica ha dejado de funcionar. En lugar de que los gobiernos paguen a los ahorradores por tomar prestado su dinero —lo que le corresponde a cualquier acreedor—, ahora son los ahorradores quienes tienen que pagar a ciertos gobiernos por el privilegio de recibir sus recursos. En otras palabras, ahorrar puede costar.

La semana pasada, por ejemplo, las tasas de interés que pagan los bonos de 20 años de Japón se volvieron negativas por primera vez en la historia. Los ahorradores que decidan poner su dinero en ese bono, uno de los más seguros del mundo, pueden esperar recibir, dos décadas después, menos recursos de los que invirtieron.

Con casi 90 por ciento de su deuda gubernamental con intereses negativos, Japón es el ejemplo más radical de un grupo creciente de países, incluidos Alemania y Suiza, que cobran por ahorrar. Y a éstos habría que sumar muchísimos otros que ofrecen tasas positivas pero cercanas a cero.

Lo más dramático es que las tasas de interés negativas de las que estoy hablando son nominales, no reales. Es decir, todavía no toman en cuenta los efectos de la inflación. Si consideramos la pérdida del poder adquisitivo del dinero en el tiempo, los rendimientos que ofrecen esos bonos gubernamentales son peores; esto es, más negativos.

¿Qué está causando ese extraño fenómeno? ¿Por qué alguien en su sano juicio puede decidir invertir en algo que le garantiza perder dinero? Una palabra: miedo. Inversionistas internacionales están temerosos por la incertidumbre de la economía mundial —la cual se incrementó por el brexit— y han decidido poner sus recursos en los instrumentos más seguros que existen —bonos gubernamentales de países ricos—, aunque esto implique tener que pagar por ahorrar. Gobiernos del mundo también están fomentando las bajas tasas para estimular sus economías, pero han tenido poco éxito.

Evidentemente, parar los ahorradores, incluidos los que están aportando recursos para su pensión, estas tasas de interés son muy malas noticias. Y aunque en México las tasas no están en un nivel tan bajo como en otros países, el clima mundial nos afecta. Los rendimientos reales que ofrecen varios bonos del gobierno son cercanos a cero.

juliose28@hotmail.com