Apuntes Financieros

"Odila" y la falta de preparación

Al ver los estragos causados por Odila en Los Cabos me pregunto qué tan preparados estábamos para un evento que a todas luces se veía venir. Y no me refiero solo al gobierno, sino también a turistas y a la población local.

El huracán no fue sorpresa. Días antes los meteorólogos sabían que venía. Quizá la intensidad y la dirección final eran inciertas, pero de que el peligro era inminente eso era un hecho. Aun así, con contadas y valiosas excepciones, los preparativos fueron escasos o nulos.

Turistas decidieron ir de cualquier manera a vacacionar e inclusive llegaron el día del huracán. Habitantes optaron por seguir sus vidas cotidianas, no se abastecieron de víveres ni protegieron sus casas. Mientras tanto, los gobiernos municipal y estatal prefirieron asumir que el daño sería menor. Sí, hubo importantes aciertos. Por algo se logró evitar muertes. Un logro no menor ante un huracán categoría cuatro. En muchos sentidos se hicieron mejor las cosas que el año pasado en Acapulco.

Sin embargo, una actitud común fue minimizar la amenaza. Pese al peligro potencial, la apuesta de muchos fue: “Sí, ahí viene Odila, pero seguramente al final se desviará o perderá poder”. Al considerar que hacía décadas que no pegaba en Los Cabos un huracán de esa magnitud, la apuesta podría haber parecido razonable. Estoy seguro de que esta misma mentalidad motivó a gobiernos municipales y estatales pasados a tomar la decisión de no invertir en mejor infraestructura. “Para qué gastar valiosos recursos cuando no hay un peligro inminente. Que lo haga la siguiente administración”, han de haber pensado.

La pregunta recurrente que me viene a la cabeza es ¿por qué no prevenir mejor? ¿Por qué improvisar cuando se puede planear más y prevenir daño innecesario? Y no solo me refiero a mejor infraestructura. Algo tan básico y poco costoso, como el establecimiento de protocolos, puede tener un impacto significativo.

Los protocolos establecen la forma de actuar en ciertas circunstancias y son especialmente útiles en emergencias. Durante situaciones complicadas es difícil tener la cabeza fría para saber qué hacer. Contar con reglas específicas de cómo actuar puede hacer una gran diferencia.

En el desastre de Los Cabos quedó evidente la falta de protocolos. Poca gente sabía que hacer antes, durante y después del huracán. Lo que es increíble es que huracanes hay en todos lados y todo el tiempo, por lo que protocolos existen. También es increíble que en una zona propensa a huracanes, como es Los Cabos, no los tengan a la mano y bien ensayados.

juliose28@hotmail.com