Apuntes Financieros

En México no hay corrupción

En Estados Unidos, en un caso muy sonado, el ex gobernador de Virginia y su esposa fueron encontrados culpables por aceptar poco más de 100 mil dólares en préstamos y regalos indebidos. En China, el presidente Xi Jinping inició una campaña anticorrupción el año pasado bajo la cual han ido a la cárcel diversos altos funcionarios. El ex ministro de Seguridad Pública, quien como parte del poderoso Comité Central se consideraba intocable, fue acusado de numerosos actos de corrupción hace unos días.

En España se efectuó recientemente una redada anticorrupción en la que fueron detenidas 51 personas, incluidos alcaldes, diputados y empresarios. La situación fue tan grave que el propio presidente de España, Mariano Rajoy, ofreció disculpas a la ciudadanía. También en España, la hermana del rey Felipe fue condenada por la fiscalía a pagar casi 600 mil euros (los cuales, por cierto, cubrió de inmediato) por haberse beneficiado indirectamente de un presunto fraude cometido por su marido, Iñaki Urdangarín. Para éste, la fiscalía pidió 18 años de cárcel.

En Brasil, diversos altos funcionarios y ejecutivos de Petrobras han sido imputados por fraude, lavado de dinero y otros delitos, en un escándalo que ha debilitado severamente al gobierno de Dilma Rouseff y del que apenas estamos viendo sus primeras secuelas.

¿Y en México? Nada.

Aparentemente aquí no hay corrupción. Ninguna figura prominente está en la cárcel. Ni siquiera se está acusando a alguien. Sí, la maestra Gordillo está en prisión. Pero muchos analistas atribuyen su situación más a un ajuste de cuentas políticas que a un castigo por enriquecimiento ilícito. La triste realidad es que la corrupción y la impunidad son hermanos siameses en nuestro país y el daño que generan a la economía nacional, tanto directo como indirecto, es inmenso.

En teoría debería ser muy fácil identificar y castigar a los corruptos. Con solo ver la manera en la que viven políticos, líderes sindicales y empresarios bastaría. Habría que sacar una simple calculadora, sumar todos los ingresos justificables que puedan tener, compararlos con sus gastos a la vista y ¡presto! No habría necesidad de indagar demasiado.

A falta de consecuencias, parecería que en México no hay corrupción. Pero por otro lado, y para acabar con optimismo en esta época navideña, siempre que llovió paró. Bien puede ser que la creación de un sistema nacional anticorrupción, avalado por el Presidente, podrá, si se realiza correctamente y con la participación de organizaciones civiles, ayudar a descubrir y castigar la corrupción.

juliose28@hotmail.com