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¿Merecen ser pobres los pobres?

Los pobres son pobres por elección, más que por otra cosa. Esta es la equivocada opinión de muchos mexicanos, según un par de encuestas.

Al contestar la pregunta sobre las principales causas de la pobreza de la Encuesta Esru de Movilidad Social en México 2011, cuyos datos se dieron a conocer recientemente, la respuesta más citada fue flojera. En otro sondeo, éste de la empresa Parametría, a la pregunta de si los pobres son pobres porque no se han esforzado por salir de su situación, cerca de una de cada tres personas respondió que sí.

¿Cómo interpretar este sentir popular? Puede que la flojera y la falta de esfuerzo jueguen un papel en explicar la condición de algunos pobres, pero de ninguna manera son los factores preponderantes.

Para demostrarlo solo hace falta ver los datos del informe que preparó el Centro de Estudios Espinosa Yglesias, organización en la que colaboro, sobre la Encuesta Esru de Movilidad Social. De acuerdo con el informe, la condición de pobreza en México tiene un elemento predeterminado significativo. Es decir, un mexicano que nace en esta condición tiene pocas posibilidades de superarla.

Los números son contundentes. Setenta de cada 100 mexicanos que nacieron dentro de las familias más pobres del país permanecieron en una situación de pobreza. Unos cuantos de estos 70 lograron estar un poco mejor que sus padres en términos relativos, pero no lo suficiente para dejar de ser pobres. En otras palabras, la pobreza en México se perpetúa de generación en generación. Si esta es la realidad, ¿qué tanto podemos culpar a los pobres de su condición? ¿Es su culpa haber nacido en una familia pobre?

Entonces, ¿cuál es el problema? Si lo que impide a los pobres superarse no es, como muchos piensan, la flojera o la falta de esfuerzo, ¿qué está pasando? La respuesta es sencilla: falta de oportunidades.

El talento y el esfuerzo no se concentran en ciertos estratos socioeconómicos. Un mexicano, por el simple hecho de nacer en una familia pobre, no va a ser menos talentoso o más flojo que uno que nace en una familia rica. El problema es que, a diferencia del talento y el esfuerzo, las oportunidades no se distribuyen de manera equitativa. Un niño que nace en una familia rica tiene seis veces más posibilidades de llegar a universidad que uno que nace en una familia pobre. Las oportunidades básicas de salud y nutrición son similarmente desproporcionadas.

Ante este desbalance, no entiendo cómo es posible pensar que los pobres merecen ser pobres. Lo que merecen es mayor acceso a oportunidades.