Apuntes Financieros

Lotería Nacional: un impuesto a los pobres

Cambia tu suerte, cambia tu vida. Este es el engañoso, por no decir manipulador, slogan de la Lotería Nacional. La probabilidad de que alguien se gane la lotería es casi de cero y de ninguna manera justifica el costo de participar. Lo más grave es que los más afectados de esta fantasía son los pobres, quienes son los que más juegan a la lotería.

La realidad es que jugar a la lotería no hace ningún sentido económico. La relación riesgo-rendimiento esperado es negativa. De hecho, la lotería es de las peores apuestas que podemos hacer. Por algo ganan tanto dinero quienes las operan. La decisión racional es clara y contundente: no deberíamos jugar.

Puedo entender que gente juegue por entretenimiento, tal como lo hacen en un casino, donde, al igual que en la lotería, las probabilidades de ganar están en su contra (aunque en mucho menor grado que en una lotería). El problema es que muchos juegan con la genuina esperanza de ganar, de pegarle al gordo, de transformar sus vidas. Y una gran parte de esta gente es pobre. Los pobres no solo participan de manera desproporcional sino que destinan un mayor porcentaje de sus limitados ingresos en comprar sus “cachitos”.

¿Y quién está detrás de las loterías? ¿Quién está dispuesto a crear falsas expectativas en la población más vulnerable a cambio de recabar fondos? ¿Una descorazonada empresa privada? No. Es el gobierno. Por algo se les describe a las loterías como un impuesto a los pobres.

La situación no sería tan reprobable si el gobierno utilizara una publicidad menos engañosa; esto es, si promoviera la lotería como una simple forma de entretenimiento. Pero no es así. Solo hay que escuchar los anuncios de radio de la Lotería Nacional de esta época navideña para percatarnos de que lo que se está vendiendo son ilusiones: “con la Lotería Nacional tendrás una vida de diez”. Los anuncios de televisión son similares. Uno de ellos sugiere que solo hace falta ganarse el premio mayor para quitar al malvado jefe y volverse dueño de la empresa.

A los gobiernos —porque no es solo el gobierno mexicano el que las promueve— les gustan las loterías porque son una manera fácil de recaudar fondos, y las justifican porque los fondos se destinan en su mayoría a causas sociales. Habría que ver qué porcentaje del dinero acaba llegando realmente a su destino, sobre todo en un país como el nuestro donde se ha acusado a la Lotería Nacional en el pasado de manejos corruptos. Pero aún reconociendo que sea la gran mayoría, no me queda clara la lógica de sacarles dinero a los pobres para apoyar a los pobres.

juliose28@hotmail.com