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Ley de Movilidad: un importante avance

Gran mérito tiene el jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Ángel Mancera, al entrarle de lleno a uno de los grandes problemas de la Ciudad de México. La Ley de Movilidad que impulsó y entró en vigor la semana pasada contiene varias medidas que mejorarán el transporte. Mi preocupación es que se diluya por la presión de poderosos grupos cuyos intereses están siendo afectados, algo que ya ha sucedido en otras ocasiones.

Por años, el transporte en la Ciudad de México ha sido descuidado por las autoridades. Esto es entendible, dada la complejidad y los intereses involucrados. Los escasos esfuerzos realizados a través del tiempo han sido aislados. El proyecto de Mancera busca ser integral, lo que en sí mismo representa un enorme avance.

Son muchos los aciertos de la Ley de Movilidad. De entrada, por primera vez se están considerando los derechos de los peatones y ciclistas, no solo los del usuario de transporte público y particular. De hecho, el peatón se ubica hasta arriba de las prioridades en la legislación. La ley también habla de un cambio cultural para promover la seguridad vial y reducir las miles de muertes que provocan los accidentes de tránsito cada año en la ciudad.

Dentro de las positivas medidas puntuales se incluyen: retomar el examen de conducir para obtener una licencia (es increíble que una persona pudiera obtener una licencia sin ni siquiera probar que sabe conducir); requerir que los concesionarios de transporte público sean empresas y no individuos (lo que obligará a todos los microbuses a regularizarse); forzar la renovación del transporte público (los concesionarios tendrán que cambiar sus vehículos máximo cada 10 años) y requerir que opere 24 horas al día; crear un órgano regulador (para coordinar mejor los distintos aspectos del transporte público), y obligar a los conductores a obtener un seguro de daños a terceros (aunque la medida aún está por definirse).

La Ley de Movilidad viene de la mano de la ampliación del programa Hoy no Circula, el cual apoyé en este espacio hace unas semanas. Que vengan juntos estos esfuerzos habla de la manera integral en la que se está considerando el transporte capitalino en el Gobierno del Distrito Federal.

Mi inquietud es que, como suele suceder en nuestro país, una ley tan necesaria, con beneficios tangibles para tanta gente, se vea mermada por los intereses de unos pocos. Hay que darle crédito a Mancera por esta iniciativa que, por cierto, no ha tenido la difusión que se merece. Ahora hay que esperar que se mantenga firme.

juliose28@hotmail.com