Apuntes Financieros

La euforia por las aerolíneas de descuento mexicanas

Tras la exitosa colocación pública de Volaris, VivaAerobus e Interjet se perfilan para tratar de entrar a la bolsa en el futuro cercano. Este auge de las llamadas aerolíneas de descuento en México es una gran noticia para los consumidores del país. De lo que no estoy seguro es que lo sea para los inversionistas.

Durante muchos años la industria aérea nacional estuvo dominada por dos aerolíneas bandera, las cuales, gracias a su poder de mercado, cobraban elevados precios por el privilegio de volar. Fue en el gobierno de Fox cuando se realizó la apertura del cielo mexicano, lo que generó enormes beneficios para los consumidores.

Hoy, gracias a las aerolíneas de descuento Volaris, Interjet y VivaAerobus, viajar dentro y fuera del país es mucho más fácil y barato. El acceso por avión a ciudades a las que antes solo era posible llegar por autobús ha detonado el comercio, fomentado la movilidad laboral y acercado familias. Tanto el mercado doméstico de pasajeros como el internacional se han disparado. Millones de mexicanos que nunca habían tenido la oportunidad de volar, ahora lo hacen.

De insignificante hace apenas una década, la cuota de mercado de las aerolíneas de descuento hoy alcanza 60 por ciento. Reflejo de este éxito es la reciente salida a bolsa de Volaris, que logró levantar cerca de 350 millones de dólares y vio su acción dispararse 15 por ciento en su primer día de cotización. Las perspectivas de la industria aérea mexicana son tan positivas que se han anunciado inversiones por 25 mil millones de dólares para ampliar significativamente la flota.

El problema con esta euforia, obviamente, no es para los consumidores, quienes deben aplaudir el crecimiento explosivo de las aerolíneas de descuento en México, sino para los inversionistas.

La industria aérea es conocida por su dificultad para generar utilidades. En Estados Unidos, por ejemplo, la suma de los resultados acumulados de todas las aerolíneas que cotizan y han cotizado en bolsa arroja pérdidas. Por algo Warren Buffet, el famoso financiero, ha llamado a las aerolíneas “una trampa de muerte para inversionistas”.

Es verdad que las perspectivas de las aerolíneas de descuento en nuestro país son favorables. Pero, como suele suceder en cualquier industria cuando se da un auge, la competencia aumenta. Y cuando la competencia crece, los márgenes de rentabilidad se aprietan. En una industria que está viviendo un aumento de capacidad tan brutal y que depende tanto del volátil precio de la gasolina para su estructura de costos, este escaso campo de maniobra puede ser fatal.