Apuntes Financieros

¿Gracias, de qué, señores diputados?

Nunca se han caracterizado por su sensibilidad los spots de la Cámara de Diputados. Algunos son de verdad pomposos. Pero el que se está difundiendo actualmente en radio cae en lo ofensivo.

En dicho spot, varios mexicanos, incluido un niño, les dan las gracias a los diputados “por la pensión de mi abuelita”, “por el puente”, “por la escuela”, “por el alumbrado”. Hay que tener pantalones para sacar un anuncio así. ¿Gracias? ¿Por qué? ¿Qué no es su trabajo? Me pregunto a quién se le habrá ocurrido la idea del spot. Puedo imaginarme la plática: “¿por qué no hacemos un anuncio donde los mexicanos nos dan las gracias por la gran labor que hacemos?”, dice un diputado (o diputada). “¡Excelente idea!”, se unen en coro los demás.

Ya en otro anuncio del mes pasado, éste televisivo, los diputados, a través de una voz solemne, anunciaban: “analizaremos el Presupuesto de Egresos, la Ley de Ingresos y las iniciativas de todos los partidos políticos.” ¿Qué no reciben unos megasueldos y generosísimas prestaciones precisamente para hacer estas cosas? ¿Qué no es su obligación?

Pero en el spot de gracias el descaro de los diputados es inconcebible. Parecen olvidar que quienes los eligieron y pagan sus nutridos sueldos y prestaciones son precisamente las personas a las que ponen en su anuncio a darles las gracias. Lo peor es que los recursos que hacen posible las buenas obras de las que presumen: la pensión de la abuelita, el puente, la escuela y el alumbrado, ni siquiera provienen de los diputados, sino de los mexicanos. Es decir, mediante el spot, los diputados hacen que sus patrones les agradezcan no solo por hacer su trabajo, sino por distribuir dinero público.

La falta de sensibilidad es increíble. Por algo la población tiene tan poca confianza en ellos. En una encuesta que realiza Mitofsky desde hace años sobre la confianza con la que los mexicanos califican a distintas instituciones, los diputados invariablemente se sitúan en los últimos lugares, dentro de la clasificación de “confianza baja”. En la del año pasado, de las 14 instituciones evaluadas, los diputados quedaron en el último lugar.

Habiendo dicho esto, debo reconocer que la última Legislatura fue muy productiva. Se aprobaron reformas de fondo en materia financiera, educativa, fiscal, competitiva, política y, la madre de todas, energética. En otras palabras, los diputados sí tienen cosas por las que pueden sentirse orgullosos. El problema es que con spots como el de gracias solamente alimentan su mala imagen pública.

juliose28@hotmail.com