Apuntes Financieros

Estela de Luz, merecíamos algo mejor

Al pasar por Reforma noté que la Estela de Luz se pierde casi por completo ante la imponente construcción del nuevo edificio corporativo de BBVA Bancomer. Si cuando no existía el edificio el monumento tenía poca presencia en el horizonte arquitectónico, ahora se ha desvanecido aún más. Los mexicanos merecíamos mucho más de un monumento que conmemora el centenario de la Revolución y el bicentenario de nuestra Independencia.

Ya tenía ganas de escribir sobre la Estela de Luz desde hace tiempo. Pero lo que me motivó a hacerlo ahora fue la ironía de ver el corporativo de un banco español opacar por completo lo que debió haber sido un símbolo de orgullo nacional.

Desde un inicio las cosas empezaron mal. El presupuesto acabó siendo tres veces mayor al programado y el tiempo de construcción un año tres meses mayor al esperado. Esto último me parece especialmente vergonzoso, ya que la estela no estuvo lista para el 16 de septiembre de 2010, la fecha de aniversario. ¿Cómo justificar la demora cuando literalmente se contó con 100 años para planear y construir el monumento? En la parte financiera, las irregularidades en el exceso del gasto se siguen persiguiendo. Apenas hace unos meses un juez citó a decenas de funcionarios por anomalías.

Dada la inversión final de más de mil 100 millones de pesos y el tiempo que tomó construir la estela, está claro que se pudo haber construido algo mucho mejor. De hecho, el plan original era un monumento más a la altura de la ocasión. Se habló de una construcción más grande, con áreas verdes que la unían con el Bosque de Chapultepec. Evidentemente no se dieron las cosas como se esperaba.

Debo reconocer que en lo personal no me parece fea la Estela de Luz. Mi principal crítica, más allá del costo y la demora, es su escala. Hablamos de un monumento para conmemorar ni más ni menos que los 100 años de la Revolución y los 200 años de la Independencia de México. Tuvo que haber sido un monumento emblemático, que levantara el panorama arquitectónico de la Ciudad de México, que fuera un orgullo nacional; no un elemento secundario.

El contaste con el Ángel de la Independencia, el monumento que se construyó para conmemorar los 100 años de la Independencia, no puede ser más marcado. De entrada, el Ángel se inauguró a tiempo. Y a un centenario de su construcción continúa siendo un punto de referencia nacional. Se ve difícil, si no imposible, que la estela logre algún día un reconocimiento similar. Nos merecíamos más los mexicanos.

juliose28@hotmail.com