Apuntes Financieros

¿"Dumping" chino o proteccionismo mexicano?

La industria siderúrgica nacional está exigiendo al gobierno tomar medidas para restringir las importaciones de acero de China y de otros países, alegando competencia desleal. Antes de ceder, el gobierno debe analizar bien la situación y decidir lo mejor para el país.

A mí siempre me ha costado trabajo determinar qué es competencia desleal. Entiendo que dumping significa vender debajo de costo. Pero algunos de los elementos que los acereros mexicanos citan contra los productores extranjeros —como bajas tarifas eléctricas y monedas subvaluadas— me parecen poco convincentes.

Hay una línea muy sutil entre ventajas competitivas y competencia desleal. Si la electricidad es más barata en un país que en otro, ¿significa esto competencia desleal? ¿Qué pasa si su moneda está devaluada? ¿Y si tiene mejor infraestructura o menores impuestos? ¿Es esto también competencia desleal? ¿Y qué pasa si la mano de obra es más productiva o si el país se ubica al lado de la economía más grande del mundo?

Encima está el tema de la eficiencia. ¿Estamos seguros de que nuestra falta de competitividad es producto de dumping o influyen quizá otros factores internos? ¿Qué tan eficientes es nuestra industria acerera respecto a la de otros países? ¿Contamos con tecnología de vanguardia? ¿Se han realizado las inversiones necesarias para aumentar la productividad? ¿Es nuestra industria intrínsecamente competitiva?

Todas esas preguntas deben ser fundamentales para el gobierno a la hora de determinar si debe restringir las importaciones de acero, tal como lo está exigiendo la industria siderúrgica mexicana bajo la bandera de “piso parejo”. No estoy diciendo que su queja no sea legítima. Pero el gobierno debe ser cauteloso en su reacción y no caer en una postura proteccionista antes de examinar a fondo el tema.

La realidad es que el acero está barato en todo el mundo. Existe sobrecapacidad, lo que está deprimiendo los precios. China, por ejemplo, produce 400 millones de toneladas más de las que consume internamente. Como punto de referencia, México produce en total 20 millones de toneladas al año. China también se ha vuelto más eficiente, reduciendo sus costos de manera significativa.

Una última reflexión. A la hora de decidir si debe restringir las importaciones, el gobierno haría bien en tomar en cuenta un elemento adicional: a quién beneficia el acero barato en México. Es verdad que los productores nacionales pierden, pero dos industrias mucho más importantes, la de la construcción y, en especial, la automotriz salen ganando.

juliose28@hotmail.com