Apuntes Financieros

Bienvenidas deudas laborales de CFE y Pemex

Como parte de la reforma energética, el Congreso aprobó hace unos días que el gobierno absorba los pasivos laborales de Pemex y CFE. Que el gobierno cubra dichos pasivos significa, por supuesto, que seamos los mexicanos quienes tengamos que pagar la factura mediante nuestros impuestos.

A primera vista esta medida parece negativa. Estamos hablando de asumir un pasivo de 1.7 billones de pesos (12 por ciento del PIB), que es a lo que tienen derecho los trabajadores activos y jubilados de las paraestatales energéticas por concepto de pensiones. Para poner esta cifra en contexto, la deuda pública bruta de México es de 40 por ciento del PIB.

Como sabemos, los beneficios que gozan estos trabajadores sindicales son amplios. Las pensiones a las que tienen derecho son mucho más generosas a las de la inmensa mayoría
de los trabajadores privados.

¿Quién puede estar a favor de trasladar los enormes pasivos laborales de un grupo de trabajadores de por sí afortunado a los bolsillos de los mexicanos? Yo soy uno.

De entrada, es importante ser realistas: la medida es más bien cosmética. Nos guste o no, esté explícito o no, los pasivos laborales de Pemex y CFE siempre han tenido el respaldo implícito del gobierno. En otras palabras, ya eran parte de la deuda pública aun cuando no se estipulara como tal. Lo que está haciendo la reforma energética es simplemente reconocerlo. Pero además el gobierno está obteniendo algo a cambio. Como condición para asumir la deuda, los sindicatos de las paraestatales tienen que modificar los términos de sus contratos colectivos. Estamos hablando de establecer cuentas individuales para el retiro (tipo Afore) y la extensión en la edad de jubilación. El gobierno también está exigiendo una reducción de gastos.

Al quitarles el pasivo laboral a Pemex y CFE, el gobierno las está fortaleciendo para competir en su nueva etapa como “empresas productivas del Estado”. Esto también es positivo. Pero lo que me gusta más de la medida es la trasparencia que conlleva. La situación laboral de estas paraestatales se maneja con mucha opacidad. Al convertir los pasivos laborales en deuda pública y obligar a los sindicatos a ser más abiertos, los mexicanos podremos estar más pendientes de lo que ocurre en las empresas y exigir un mejor rendimiento de cuentas. Otro beneficio de la transparencia es reconocer una deuda escondida del gobierno.

Por último, una muestra adicional de que asumir la deuda laboral es positivo para los mexicanos es que el sindicato petrolero estaba en contra de que se hiciera.

juliose28@hotmail.com