Apuntes Financieros

La frágil estabilidad de los mercados

Como montaña rusa —aunque con más bajadas que subidas— se han comportado en los últimos meses los mercados financieros, incluido, por supuesto, en México. ¿Qué podemos esperar?

Por lo pronto, el Banco de México se está curando en salud y ha anunciado que espera que las condiciones relativamente favorables que hoy vivimos sean temporales. Banxico hace bien en mandar un mensaje de cautela en estos momentos. Para los inversionistas extranjeros es una señal de que es un banco central cauteloso, consciente de que la situación puede empeorar y preparado para actuar en caso de ser necesario. Para los inversionistas mexicanos es una señal de que deben mantener la prudencia.

Los mercados han estado esquizofrénicos recientemente. A principios de año, con el petróleo, la bolsa y el peso en caída libre, el panorama parecía muy pesimista para México. Hasta hace apenas unas semanas se hablaba de que el dólar costaría 20 pesos. Ahora se percibe mayor tranquilidad, como se puede apreciar por nuevos estimados que vislumbran el tipo de cambio debajo de 17 pesos por dólar.

El peligro es que, como advierte Banxico, estemos viviendo cierta calma antes de una nueva tormenta y que la volatilidad regrese. Los riesgos son palpables. Algunos que cita el banco son: una desaceleración en las economías de Estados Unidos y de China; una reducción en el precio del petróleo y en la producción de Pemex, y un incremento en la inflación.

A mí en particular me preocupan dos cosas: que China devalúe su moneda y que se dispare la inflación. El gobierno chino podría devaluar el yuan para estimular su economía. Una moneda más barata le daría mayor competitividad a sus exportaciones y detonaría crecimiento; sin embargo, afectaría directamente a México, en particular al tipo de cambio, lo que podría generar un nocivo efecto dominó en otras variables económicas.

Pese a que se ha mantenido muy baja, la inflación es mi otra gran preocupación. Simplemente no entiendo cómo una economía tan dependiente de las importaciones de Estados Unidos como la nuestra ha logrado mantener precios estables ante una devaluación de 40% del peso frente al dólar.

La situación es frágil. Lo último que debe hacer el gobierno es bajar la guardia. Sería un grave error, por ejemplo, que Pemex perdiera el sentido de urgencia para reformarse de fondo solo porque el petróleo se reevaluó 30%. Banxico ya demostró en febrero que puede actuar de la mano de la Secretaría de Hacienda para enfrentar una crisis. Qué bueno que esté consciente de que es probable que tenga que volver a intervenir.


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