Apuntes Financieros

El fin del penoso capítulo de Ahmsa

Diecisiete años. Este es el tiempo que tuvieron que esperar los acreedores de Altos Hornos de México para que se resolviera su situación, luego de que la acerera se declarara en suspensión de pagos en mayo de 1999. Durante ese periodo los acreedores no recibieron un peso de intereses ni de principal y los accionistas mantuvieron el control de la empresa. El caso de Ahmsa es el ejemplo más representativo de cómo no se debe llevar un concurso mercantil.

Las quiebras son parte de una economía de mercado. Cualquier empresa puede caer en problemas. Para resolver de manera ordenada y expedita aquellos casos en los que es imposible para una compañía cumplir con sus obligaciones financieras, es fundamental que existan reglas claras, justas y eficientes. Estas reglas se plasman en las leyes de quiebras.

Por fortuna, Ahmsa es el último caso de la difunta Ley de Quiebras y Suspensión de Pagos, la cual se sustituyó en el año 2000 por la actual —y mucho mejor— Ley de Concursos Mercantiles. Es sencillamente inconcebible que un proceso de reestructuración financiera haya durado casi dos décadas. Los derechos de los acreedores durante este periodo fueron casi inexistentes. Con el acuerdo alcanzado la semana pasada, Altos Hornos logró reducir su deuda de la friolera de mil 700 millones de dólares a 400, mediante la capitalización de pasivos y quitas.

Un ejemplo reciente de un proceso de reestructura bien llevado es el de Corporación Geo. El concurso mercantil fue relativamente rápido. La empresa sobrevivió, aunque en un menor tamaño. Como debe ser, los acreedores tuvieron que tomar pérdidas. Pero también —y de manera más significativa— los accionistas. De hecho, la administración cambió.

Lo cierto es que los accionistas de Ahmsa aprovecharon los recursos legales a su alcance. Se acogieron a una ley que claramente los favorecía. Aun así, haber entrado en suspensión de pagos trajo un costo. El financiamiento externo se congeló. Su reputación se deterioró.

Habrá que ver qué pasa ahora que busque regresar al mercado de capitales tras levantar la suspensión. En teoría, con una historia como la de Altos Hornos, con la misma administración al frente de cuando se acogió a la protección judicial hace 17 años, no será fácil levantar dinero. Pero los mercados tienen una memoria muy corta y no dudo que pronto varios bancos y acreedores estén formados para prestarle de nuevo a la acerera más importante del país.

La buena noticia es que por fin se cierra un penoso capítulo de la las leyes de quiebra de nuestro país. Esperemos que no se vuelva a repetir.

juliose28@hotmail.com