Apuntes Financieros

Adiós, viejo Pemex

Acostumbrado a altos precios del petróleo y a ser un monopolio, Pemex no tenía necesidad de ser eficiente. Sus días de complacencia se acabaron. Para sobrevivir la enorme crisis que enfrenta tendrá que realizar una transformación de fondo.

El reciente nombramiento de José Antonio González Anaya, ex director del IMSS y conocido por su disciplina y habilidad de controlar costos, como nuevo director de la denominada empresa productiva del Estado parece ser una señal de que el gobierno es consciente de la necesidad de actuar.

La situación de Pemex es crítica. En el tercer trimestre del año pasado perdió más de 10 mil millones de dólares, su doceavo trimestre consecutivo con números rojos. En noviembre pasado, Moody's bajó la calificación de su deuda, la cual se espera que pronto supere la friolera de 100 mil millones de dólares, y hace un par de semanas la puso en revisión negativa. Tampoco ayuda en nada la draconiana carga fiscal que le impone el gobierno, la cual en los últimos cinco años superó sus ingresos operativos.

Bajo este panorama, a nadie debe sorprender que el gobierno esté considerando inyectar capital a Pemex para evitar un colapso. Sin embargo, lo que si llama la atención es que el gobierno le esté exigiendo condiciones, como bajar costos y hacer mejores inversiones, para meter dinero. Es en esta coyuntura que se da el cambio de director.

El entorno en el que González Anaya buscará reestructurar Pemex no pueda ser más complicado. Además de los problemas internos, la empresa enfrenta un mercado en el que el petróleo mexicano cotiza cerca de los niveles más bajos de su historia.
Bajos precios, sumados a una cada vez menor producción —con 11 años a la baja— resulta en un golpe brutal en ingresos. Y por si esto fuera poco, con la reforma energética, Pemex enfrenta por primera vez competencia en varios frentes.

La buena noticia es que precisamente la difícil situación que vive la empresa es la que le permitirá a González Anaya actuar. Como argumenté en un artículo anterior, a veces se necesita una crisis para hacer cambios mayores. Porque lo que se requiere para reducir costos en Pemex no es una tijera sino un hacha. Con más de 150 mil, el número de empleados rebasa por mucho al de otras empresas petroleras con ventas sustancialmente mayores, lo que la hace una de las menos productivas del mundo. Otros retos como combatir la corrupción también requieren de enormes esfuerzos.

González Anaya, con el aparente apoyo del Presidente, tiene una excelente oportunidad de actuar. Ojalá no la desperdicie.


juliose28@hotmail.com