Malos modos

Mientras muere Fidel

A estas alturas, creo, la primera pregunta que debemos respondernos sobre Fidel Castro es: ¿morirá? Mi amigo Alberto Barrera, notable escritor y conocido biógrafo de Hugo Chávez, me dijo el otro día con toda su guasa venezolana, mientras disfrutábamos del Festival de Letras de Tepic, que a lo mejor el famoso “proyecto de los 140 años” es verdadero. Empiezo a sospechar que sí. Que la medicina cubana, de la que ya nos dijo Michael Moore que es bastante mejor que la gringa, ha encontrado un método para perpetuar la vida del barbón hasta 2066.

Imagínense: nosotros pensábamos que el socialismo real no daba ni para producir una aspirina, y resulta que descubrió poco menos que el secreto de la inmortalidad. Ríanse del laboratorio secreto en el que los científicos nazis conservan a Hitler en hibernación.

El caso es que Fidel no da muestras de querer abandonarnos. Aprovechémoslo. Porque el día que se termine de desmoronar esa aberración que llamamos Revolución Cubana, el día que los Castro entreguen el equipo y el país termine de abrir sus fronteras, ese día vamos a sorprendernos muy seria y tristemente, como pasó en Camboya tras los jemeres rojos o en Rusia tras la caída del Muro. Así que, insisto: aprovechemos que hay tiempo y tratemos de documentarnos, para tratar de entender lo que pasó en esas tierras desde el año 59.

Esto viene a cuento porque acaba de llegar a mis manos Historia mínima de la Revolución Cubana, de Rafael Rojas, editado por El Colegio de México. La bibliografía sobre la Revolución Cubana, el régimen derivado de ella y sus protagonistas es, sobra decirlo, abundantísima y tan variada como las posiciones en torno a esos asuntos, en general arrebatadas. Pero a Rojas conviene leerlo. Cubano exiliado en México, catedrático del CIDE, lleva ya unos cuantos años en la tarea de diseccionar y razonar no sólo la historia de la Cuba contemporánea, sino, más inusualmente, la historia de las ideas en torno a esa historia (eso le valió el premio Anagrama, por Tumbas sin sosiego). Y es que esta Historiamínima es en buena parte eso: un recuentoanalítico de las ideas que determinaron el proceso revolucionario. ¿Compendio histórico de la Revolución, manual para entender la Cuba contemporánea, breviario, pieza de divulgación? Sí, el libro es todo eso. Pero sobre todo estamos ante el trabajo de un ensayista preciso, acucioso, claro, capaz de poner frente a nosotros el que fue, de hecho, un proceso tremendamente complejo, marcado por concepciones políticas variadísimas.

Así que, mientras muere Fidel, vayan y lean. Recomiendo empezar con este trabajo notable.