Malos modos

Los 'X Men' en zona de confort

Mi admiración cerrada por Hollywood, por el cine de la gran industria, el cine comercialote, pues, sólo parpadeó en los 90, una década negra de la que salió nada más llegar los 2000 gracias a directores que dieron primeros pasos hacia la última parte del siglo XX y entraron con todo al XXI: el Darren Aronofsky de Réquiem por un sueño, el Christopher Nolan de Memento... O Bryan Singer, que llevaba The Usual Suspects en el currículo y, para decirlo en buen argentino, la rompió con X-Men hace 16 años.

Que es un peliculón, mejor incluso que la segunda de la serie, también suya. Hollywood en pleno: agarro la estructura del cine de entretenimiento y dejo caer cuatro que cinco preguntas poderosas bajo un esquema casi diría que metafórico; contenido puro y duro, pues, nada más que así, como no queriendo la cosa. Y es que la historia de los X da para mucho: para montar un muy buen coro de actores, sin duda —Ian McKellen, Hugh Jackman, Anna Paquin, Halle Berry—, que además superan un récord: nunca tantos se habían visto tan bien en trajes de espándex. Pero sobre todo para pensar en la discriminación, para apuntar algún conflicto de personalidad interesante (Wolverine, Magneto) y para especular sobre los límites y motivos de la violencia... O sea, para hacer todo lo que Singer no hace en la última de los Hombres X, Apocalypse.

Y es que a Singer se le nota ya en la zona de confort, al menos cuando trata con superhéroes. Se le notó en la malita Superman Returns y en algunos momentos de la precuela de los X anterior a la que me ocupa, Días del futuro pasado. Del Batman de Tim Burton al Hombre Araña de de Sam Raimi y al otro Batman, el de Nolan, los superhéroes, cuando valen la pena, valen porque son seres fundamentalmente rotos, conflictuados, divididos, incómodos con sus decisiones éticas, incluso marginales. Singer, que tiene un oficio ajeno a cualquier duda, hace en Apocalypse como que lo tiene presente. La verdad, sin embargo, es que ofrece conflictos sin tuétano, light, como para puentear entre escena de acción y escena de acción. No se los crees a Magneto, por mucho que se esfuerce Michael Fassbender, y casi son imperceptibles en Mystique pese a los tampoco desdeñables talentos de Jennifer Lawrence, responsable de mucho de lo mejor en Días del futuro pasado.

Queda una acumulación desaforada de batallas, que además dejan muchas cejas alzadas por la magnitud del villano en turno, Apocalipsis, poco menos que un dios llegado del antiguo Egipto, no mamar.

Y queda el espándex, que se le sigue viendo muy bien a casi todo el elenco.