Malos modos

La última de Javier Cercas

Lo habrán notado: llegar a la edad madura, ese interregno cruel previo a la vejez —que, dice Philip Roth, es de plano una masacre—, significa volverse consciente de que el pasado es frágil, se diluye, se pierde, y de que esa sensación de pérdida provoca angustia y hasta vértigo. Lo sabe bien Javier Cercas, que hace muy hábil uso de esa certeza en El monarca de las sombras, su último libro.

El protagonista de El monarca podría ser Manuel Mena, un pariente del autor que murió a los 19 años en la batalla del Ebro, en la Guerra Civil, mientras peleaba con las mejores intenciones por el bando de los malos, el franquista. Es un personaje escurridizo, del que se tiene un puñado de documentos, una foto y lo que puedan contar un par de sobrevivientes, o sea casi nada. Y en ese casi nada está el componente adictivo del libro. Cercas, más listo que el hambre, cuenta dosificadamente el proceso de documentar esa vida, y al contarlo nos mantiene al filo del asiento, como si se tratara de una novela policiaca.

Pero con este autor nunca se sabe. El protagonista podría ser él, en permanente duda alrededor de la posibilidad y la pertinencia de escribir el libro, un libro que se discute, que cuestiona su derecho mismo a existir. O podría ser su madre, tan poderosa en su sensatez, su inteligencia. Y es que El monarca de las sombras, como toda la obra de Cercas, empieza en el detalle, en lo micro, y termina en lo macro. El narrador es directo, claro y hospitalario para contar, pero debajo de esa gentileza se ensamblan siempre libros complejos, sofisticados, hechos en mil capas. El monarca es también un libro en torno a la amistad: por ahí se asoma David Trueba, el escritor y cineasta que hace años convirtió en cine Soldados de Salamina. Como es un libro nada sentimental sobre la otra memoria que se nos va, la de los pueblos españoles, concretamente el extremeño Ibarhernando donde nació Cercas. Y sobre la guerra: vean la mano maestra de este hombre para describir el absurdo sangriento de la batalla del Ebro.

Desde luego, como Soldados de Salamina que también se desarrolla en la Guerra, o como los libros de Cercas sobre la transición —Anatomía de un instante, El impostor—, El monarca es un libro que enriquece nuestra idea de la España del siglo XX. ¿Cómo? Desde la duda. Alguien dijo que Cercas es el escritor que rescató la épica. Lo es. Sus libros son libros que quieren a sus protagonistas, siempre héroes. Pero también son libros que quisieran un mundo sin héroes. Es una épica de las buenas, sin canto a la guerra.

Eso: una épica que duda.