Malos modos

'Winter on Fire', o el anhelo de ser europeo

El problema con la voz del pueblo es que es un dolor de cabeza para los "gobiernos del pueblo", porque tiende a parecerse más a la realidad que a lo que los gobiernos del pueblo establecen como real. Se me ocurren dos ejemplos recientes, ambos llegados como un eco de la antigua URSS. El primero es el de Svetlana Alexiévitch, de la que espero hablar pronto. El segundo es el de Ucrania.

Busquen en Netflix Winter on Fire, uno de los documentales que compiten por el Oscar y un documental atrevido, porque el director Evgeny Afineevsky no tiene empacho en tomar partido, lo que muchos de sus colegas interpretarían como una violación de los códigos del género. Pero cómo no tomarlo. En 2013, Ucrania estaba por firmar su acceso a la Unión Europea. Era un compromiso formal del presidente Yanukóvich, un hamponazo formado en la vieja URSS que sin embargo tenía sus planes y optó por un acuerdo con Putin. En respuesta, miles y miles de ucranianos se reunieron en una manifestación pacífica a la que el régimen respondió con una inaudita brutalidad policiaca, tic de los días de totalitarismo. Lejos de amilanarse, los manifestantes se multiplicaron; lejos de ceder, el régimen intensificó la violencia. El resultado: una escalada que terminó con el uso armas de fuego por parte del aparato represivo, que mató e hirió a cientos de civiles, y la respuesta a pie firme de la ciudadanía, a la que se sumaron representantes de todas las religiones, ex militares y sindicatos. Spoiler: meses después, Yanukóvich se fugó a Rusia. Esa mano la ganaron los buenos, aunque sabemos que el conflicto evolucionó en guerra, gracias en gran parte a Putin.

Winter on Fire es una épica. Narrada con eficacia, en un crescendo propio de cineastas de a de veras, da voz, en efecto, a quienes se negaron a ser silenciados, y esas voces son conmovedoras. Igual de notable es el trabajo de cámaras: uno se siente en medio de la batalla. Sobre todo, es una película a contracorriente. Estamos demasiado hechos a los documentales sobre la alteridad, sobre los otros que "renuncian a Occidente" para "volver a las raíces"; documentales antropologizantes, facilistas, acríticos, de los habituales yonquis de la identidad. A ellos, les escandalizará saber que muchos plantaron cara al oso ruso, tan dado al expansionismo, en una voluntad expresa de pertenecer al "mundo libre", a Occidente, incluso con banderas de la Unión Europea en la mano.

Winter on Fire no va a a ganar el Oscar, pero ya la nominación es otra mano para los buenos.