Malos modos

Homenaje a Stallone

Me alegró la estafa de hace unos días, la Mayweather vs. Pacquiao, y de pronto lo vi con claridad: me ha regalado varias alegrías a lo largo de la vida, desde la infancia o tal vez la primera adolescencia, y es momento de reconocerlo públicamente. Me refiero, sí, a Stallone, que pegó su último campanazo con esa genial campaña publicitaria de la cerveza Tecate, ese homenaje irónico pero afectuoso y complaciente a la masculinidad cliché en el que aparece en diversos contextos para decirle a una serie de sujetos inmersos en situaciones digamos que no muy testosterónicas (uno, por ejemplo, está a punto de rentar una película romántica): “Te hace falta ver más box”. Carajo, por poco lloro, de la risa, sí, pero también de una cierta emocionalidad que prefiero no desmenuzar aquí.

¿Que el mérito es de los que maquinaron la campaña? Sí. Hacía mucho que no nacía un verdadero motto publicitario, y lo de “Te hace falta…”, la verdad, tiene futuro. ¿Se imaginan en cuántos contextos puede usarse? “Sé que lo humano es adoptar, pero ¡qué ganas de tener tres chihuahuas!”: “Te hace falta ver más box”. “Te dejo, porque me tengo que tomar un agua de coco antes del bikram”… Pero la aportación de Stallone no puede, no debe desdeñarse. El gran Sly, si me permiten la analogía, es la Madonna de la masculinidad, tal es su capacidad de reinventarse.

¿Que no? Primero, le debemos Rocky (la primera que es un clásico, sí, pero también la pelea con Mister T en la III y el despliegue de anticomunismo de la IV, cuando se topa con Dolph Lundgren). Luego están, en riguroso desorden, su divertido cruce de burlas con Schwarzenegger en varias pelis; El juez Dredd que, perdón, no está suficientemente valorada; su aparición fugaz en Bananas; la buena puntada de encontrarse con De Niro en otro filme de boxeo, Ajuste de cuentas, en 2013, cuando ambos estaban ya plenamente insertos en la tercera edad, y por supuesto el hallazgo de la reciente saga de Los indestructibles, donde saca del semiolvido a una colección magnífica de chicos duros que planchan arrugas desde hace rato, como Van Damme, Bruce Willis, Chuck Norris, Jet Li y hasta Mel Gibson y Harrison Ford. No está mal para un hombre que, dicen, empezó en el porno como el Semental Italiano y ha terminado por producir, dirigir, escribir, desde luego actuar e incluso recibir un par de nominaciones al Oscar.

Dirán que todo lo anterior es meros placeres culposos, material de desecho, voluntad de lucro; puro Hollywood cutre. Les contestaré que, en todo caso, a Stallone lo salva su propensión a la autoironía… y que les hace falta ver más box.