Malos modos

Focos rojos

Un profesor de Filosofía, convencido de que tenía que ser una referencia en nuestras vidas, un Maestro así, con mayúscula, y no un mero profe, nos dijo una vez en el San Ángel Inn, mientras comía y bebía a nuestras expensas: “Ustedes nunca tendrán fortunas o cuerpos atléticos, pero recuerden que la cultura es una herramienta de ligue. Echen mano de todo: la filosofía, la literatura, el cine, la música, la religión, la comida…” Nunca comprobamos que le funcionara, tal vez porque el neotomismo no es uno de los mayores detonadores de lubricidad que se conocen, pero sus esfuerzos me dejaron una lección: la cultura puede no ser una herramienta de ligue, pero a menudo es una señal de alarma que conviene atender. Los gustos culturales sugieren hábitos, preferencias, convicciones muy arraigados. Cuando hay demasiada distancia entre los tuyos y los del candidato a pareja sentimental, huye: las cosas, eventualmente, terminarán mal. Por eso, propongo un escueto catálogo de momentos, frases aisladas, fragmentos, que deben servir como focos rojos.

• Entonces nos vamos en bici hasta Malinalco y oímos la conferencia de Andrés Lajous sobre participación ciudadana. No todos tienen que ir desnudos, ¿eh?

• No sé si releer a Isabel Allende o a Laura Esquivel.

• ¿Me ayudas con unos contactos? Quiero organizar un encuentro de escritores para apoyar a Morena.

• Ya me anda por llegar a mi casa y dormir con mis ocho perros. Son los únicos seres verdaderamente éticos que conozco.

• Quiero presentarte a unos amigos. Gente súper creativa. ¿Ubicas a Luis Mandoki?

• No, no es corrección política: es respeto.

• Es necesario proponer alternativas a Hollywood. Aparte del mezcal, estamos produciendo video con la comunidad. No sabes qué noción del tiempo tan distinta. Hazte cuenta un Tarkowski prehispánico.

• Ash, la semana que viene no puedo. Voy a un retiro. ¿Has oído hablar de Sai Baba? Es con un discípulo directo.

• Pues a mí me parece que Frida fue una mujer bellísima. Hay que luchar contra la tiranía de la depilación.

• Silvio Rodríguez es el Bob Dylan cubano.

• Me encanta el sentido del humor de Eduardo Galeano.

• Esta novela la acabé en el taller. No es por nada, pero me siento orgullosa. ¿Sabes quién era el maestro? ¡René Avilés Fabila!

• El único lugar en el que me encuentro plenamente conmigo es un temascal.

• A mí me salvó la orinoterapia.

Me queda claro que el esfuerzo contenido en las líneas anteriores es insuficiente. Invito a los lectores a sugerir algunos ejemplos más.