Malos modos

Cosas que no existen: recapitulación de fin de año

Llegué a la última sesión semanal de terapia con un vago pero intenso desasosiego. Ya saben: sueño inquieto, una necesidad imperativa de whisky antes de dormir, explosiones de cólera en el tráfico, dificultades para concentrarme en la lectura. El diagnóstico fue contundente: “Es un cuadro de ansiedad derivado de la angustia. Es comprensible. Se acerca el fin de año y tienes demasiado trabajo. A tu edad, con los cambios hormonales y la conciencia creciente de la finitud, eso exige un alto en el camino, aunque sea breve, y una recapitulación. Siéntate y haz una lista que te aclare un poco la mente. Compártela con tus seres queridos, reflexiona en torno a ella y regresa después de la Feria de Guadalajara, ya que te hayas repuesto, para discutirla.”

Como los periodistas reservamos gran parte de nuestros afectos para los lectores, comparto con ustedes esa lista terapéutica, que espera, como siempre, sus opiniones. Es una lista de certezas: la lista de esas cosas que, a despecho de opiniones demasiado extendidas, no existen. Son:

• Esa belleza tan especial de Frida Kahlo (“A mí no me molesta el bigote, fíjate…”)

• La importancia de conservar el sistema de becas para jóvenes creadores.

• Un pulque digerible.

• Una alternativa “viable” a la depredación capitalista.

• Un cafecito de olla que de veras te alegra la mañana, con ese sabor a piloncillo.

• Una torta de tamal con menos de 1700 calorías (sin contar el atole).

• El Islam moderado.

• Una clase de yoga divertida.

• La “democracia directa”.

• Un restaurante vegano súper rico (“Ni te acuerdas de que existen las proteínas animales, te lo juro”).

• La limpieza en los gatos (ningún animal que se baña con saliva y mete las patas en su “WC” puede ser realmente limpio).

• Las excelencias de la poesía religiosa contemporánea.

• Unos guaraches de llanta comodísimos. (“Sí sabes que hay que mojarlos la primera vez que te los pones, ¿verdad?”)

• Un remedio natural para el pie de atleta producido por los guaraches de llanta cuando te los pones por primera vez.

• Las delicias de la comida prehispánica (“¿Has probado los tamales con jumiles? Oeeeey, no vas a volver a tocar la carne de cerdo.”)

• Un villancico que no está tan pinche.

• Una estudiantina capaz de mantener la dignidad.

• Los “aspectos positivos” del espíritu scout.

• El “sabor delicadísimo” del té verde.

• Una buena película navideña.

• La “visión moderada del comunismo” en la obra poética de Ernesto Cardenal.

• Una buena película de Lars Von Trier.

(Nota: al margen de su valor terapéutico, esta lista puede ofrecer orientación a cualquier lector que pretenda hacerme llegar un regalo navideño. Para cualquier envío, la recepción de MILENIO estará abierta en horario normal durante las fiestas.)