Lo bello y lo triste

Para superar el mal de amores

Cada vez que escucho a algún amigo o amiga quejarse del mal de amor y de cómo después de meses, o incluso años, no logran superar una relación fallida, pienso inmediatamente en que deberían leer el siguiente libro.

Para muchos, el mal de amores es una de las experiencias más dolorosas de la vida, se puede sufrir una, dos, tres, innumerables veces, empero, el drama podría repetirse al infinito sin lograr de verdad escapar al padecimiento de dicho infierno. El mal de amores es el “Problema por excelencia”, así lo consideran las italianas Emanuela Muriana y Tiziana Verbitz en su libro, “Psicopatología de la vida amorosa”, publicado bajo el sello editorial de Herder.

Las autoras de “Psicopatología de la vida amorosa” son reconocidas psicólogas, investigadoras y académicas, que tras una labor clínica realizado en ochenta y nueve casos de personas deprimidas por un desamor, deciden escribir el libro.

Desde la sabia voz femenina de las italianas, podremos concientizar los múltiples errores en los cuales se cae al amar, pero también, si se es muy perceptivo, en sus posibles soluciones.

Para no ser víctimas recurrentes del desamor tenemos que aceptar una cosa desde el inicio: “el amor es el más sublime o el más doloroso producto del autoengaño”, el amor deriva del sentido completamente subjetivo que cada persona parece atribuir a la realidad propia y del amado, de ahí que el amor sea siempre idealización.

Leer que el enamoramiento deriva de un autoengaño no suena nada optimista, sin embargo, las autoras no usan dicho término de un modo peyorativo. ¡El amor es innegablemente un autoengaño!, el dilema se da cuando éste no concuerda con los hechos, cuando las expectativas puestas en la persona amada son contradichas en la práctica. Este choque entre la idealización, entre lo que aspiramos del otro y lo que realmente sucede, es lo que produce la frustración del enamorado. Lo que nos ahoga en el trágico mal de amores.

Cuando las creencias propias de cómo debe de funcionar una relación son refutadas por los hechos, el infortunio del enamorado se puede convertir en un problema que transgrede las fronteras de lo meramente emocional. Quedando incluso el riesgo de volverse una patología  grave que deberá ser tratada cuanto antes.

Para evitar que el malestar se convierta en una depresión crónica, en locura que pueda llevar al hospital psiquiátrico, o incluso en un crimen pasional, Emanuela y Tiziana usan la “Psicoterapia Breve Estratégica Evolucionada”. Un tratamiento llevado a cabo en unas diez sesiones, a partir de las cuales se intenta gestionar la solución desde el conocimiento del problema: ya sea por ejemplo, modificando la creencia disfuncional por una nueva creencia funcional; haciendo que el paciente se dé cuenta de su situación de dependencia para después afrontar el luto de la separación y comenzar de nuevo; o reconduciendo la rabia hacia una reflexión resolutiva.

La infidelidad, la traición, el no ser correspondido, el tedio, la desilusión, la rabia, el dolor, la confusión y el deseo (o el ya no sentir deseo), son los temas que “Psicopatología de la vida amorosa” trata a lo largo de sus páginas.

Si bien es un libro que no está dedicado a describir la felicidad que produce estar enamorado, sí se centra en combatir las relaciones tormentosas vividas por hombres y mujeres de nuestra época. Sus páginas se convierten entonces en una curay una sugerencia para librar esa experiencia de la cual daríamos lo que fuera por no padecer: el sufrimiento por un desamor.

Empero, seamos optimistas, ya que a pesar de todo, siempre existirá la oportunidad de sobrevivir, porque hoy en día casi nadie muere de amor. De tal manera, Tiziana y Emanuela nos comentan que a pesar de tener el corazón hecho pedazos, seguirá quedando una esperanza, la de enamorarse de nuevo, situándonos en completa apertura hacia el amado.

El deber más importante al estar con alguien, es que cada vez que se ame se haga como si fuera la primera vez, de lo contrario, se sentirá un dolor constante incluso estando enamorados, el de la ansiedad premeditada al fracaso y eso es peor que romper con alguien. Lo más sano es amar una y otra vez sin miedos, en libertad con el otro; disfrutando el camino sin fatalismos, pero al mismo tiempo comprendiendo que nada es para siempre, para entonces superar los finales sin mayor problema.