Lo bello y lo triste

Schopenhauer, el filósofo optimista


La soledad y la infelicidad no son tan malas como la gente cree, o al menos que seas "uno del montón", la considerarás así tal cual, una traición a la existencia, y entonces, lo que ahora estás leyendo no es para ti.

"Lo que uno tiene por sí mismo, lo que le acompaña en la soledad sin que nadie se lo pueda dar o quitar, esto es mucho más importante que todo lo que posee a ojos de otros", decía Arthur Schopenhauer en uno de los textos póstumos que la genialidad (por desgracia finita) del filósofo italiano Franco Volpi, ha rescatado del olvido. "Un pequeño manual de filosofía práctica", traducido al español por Herder editorial como El arte de ser feliz, es un breviario que reúne sus pensamientos eudomológicos escritos entre 1822 y 1829.

El libro está explicado en cincuenta reglas para la vida, lo cual obviamente indica que está redactado a modo de fragmentos o aforismos. Pero esto no es casual, ya que dicha forma de escritura no es más que el reflejo velado de la existencia misma, que tambiénnos presenta de manera inconexa y fragmentaria los asuntos que nos conciernen, por lo que de igual manera nos toca organizar y atender a cada uno de ellos detalladamente, "sufrir cada cosa en su momento; tener por así decirlo, cajones para nuestros pensamientos, donde abrimos uno y cerramos todos los demás".

Esto mismo son los fragmentos de Schopenhauer, páginas a las cuales uno puede acudir para resolver o profundizar en algún episodio de la vida. Es un libro lleno de estantes, que guardan consejos para la existencia.

El arte de ser feliz, es un texto que ayuda a combatir la desilusión y medir objetivamente las propias fuerzas, para entonces no engañarnos y soñar con lo imposible porque una clave elemental para ser feliz es "conformarnos con el hecho de que algunas cosas son inalcanzables".

Generalmente, lo que incrementa el malestar existencial es la inconsciencia que tenemos de la propia individualidad, de dicho modo, será exigible forjar ideas claras con respecto a nosotros mismos, y considerar antes dos cosas:

En primer lugar, es necesario saber exactamente qué se pretende, qué se quiere conseguir y dirigirse hacia allá tenazmente sin perdernos en el camino. Porque varias cosas podrían confundidnos como "la influencia pasajera de un estado de ánimo o la impresión de un momento que nos inhiba por la amargura o la dulzura de un hecho singular".

En segundo lugar, después de saber lo que se quiere, es importante "vencer nuestros impulsos, a los propósitos para los que por naturaleza tenemos poco talento", lo cual significa que habremos de ser honestos con nosotros mismos y concebir un conocimiento preciso de "la tendencia de las propias cualidades mentales y físicas, o sea, del conjunto de capacidades y deficiencias de la propia individualidad".

Ambas cualidades, las de saber hacia dónde vamos y aceptar nuestras aptitudes e insuficiencias, es a lo que Schopenhauer llama "carácter adquirido", que no es otra cosa que un conocimiento entero de la mismidad. El filósofo alemán intenta allanarnos el proceso y hacer explícita la importancia de proyectar ese carácter de la mejor manera hacia nuestras vidas.

La felicidad de los mortales depende esencialmente de tres cosas. La primera, de lo que el individuo es en sí mismo, o sea, de su personalidad en el sentido más amplio, "donde se incluye salud, vigor, belleza, carácter moral, espíritu y formación del espíritu". También depende de lo que uno tiene en el sentido material, lo que posee, lo que ha logrado adquirir. Y en tercer lugar, el ser más o menos desgraciado depende ciertamente, pero no en menor sentido, de lo que uno representa ante los demás y de la reputación que se ha ganado en la sociedad.

Pero esta raíz tripartita de la cual pende nuestro bienestar, sólo puede ser llevada con éxito en cuanto aprendamos a conocernos a nosotros mismos.

Si hemos de resumir en un consejo el modus operandi para ser feliz, sería en la regla que Schopenhauer mismo retoma de Aristóteles: "es feliz sólo aquél que se basta a sí mismo". Y si bien es muy difícil encontrar la felicidad en nosotros mismos, mucho más complicado será encontrarla afuera de dicha individualidad.

Si lo que queremos es llegar a la cúspide delbienestar, no está de más seguir uno de los últimos consejos que da Schopenhauer y dedicarnos a la vida filosófica, la cual define como la más feliz. Podríamos intentar seguir dicha sugerencia comenzando por leer su libro.