Lo bello y lo triste

Nihilista: usted está aquí

Usted, un intelectual descreído, tratará de erradicar la causa de esa pesadumbre que le sobreviene al abrir los ojos en las mañanas, o no hará nada y preferirá seguir sintiendo que la vida no vale

Usted despierta y siente una vacuidad en el estómago, al inicio cree que son agruras, pero después se da cuenta que es un malestar distinto, uno más existencial, una herida sin fondo, provocada por la vida misma.

Algún amigo argumentará que usted es muy rebelde y no le ve sentido a la vida porque le hacen falta valores, creer en algo, amar algo profundamente, ya sea una persona, su trabajo, algún deporte, lo que sea.

Usted, un intelectual descreído, tratará de erradicar la causa de esa pesadumbre que le sobreviene al abrir los ojos en las mañanas, o no hará nada al respecto y preferirá seguir sintiendo que la vida no vale nada. Si hace esto último, seguramente todo mundo lo catalogará de indiferente, de pesimista, incluso, poniéndonos posmodernos, alguien por ahí lo llamará nihilista.

Alguna vez el filósofo alemán Friedrich Heinrich Jacobi en una carta dirigida a otro filósofo germano, Johann Gottlieb Fichte, le decía que tanto su sistema como toda la tradición idealista le parecía nihilista. Jacobi, usaba el término de modo peyorativo para expresar su inconformidad ante la devaluación que el idealismo había hecho del absoluto y del concepto de dios.

Existe otro novelista ruso, también de hace un par de siglos, que maneja en la literatura la idea del nihilismo. Turguénev, en su novela "Padres e Hijos", Bazarov (el protagonista), representa al hijo burgués de una época sin ilusiones, rebelde ante los dogmas de sus progenitores, un "nihilista que no cree en nada, que no acata ninguna autoridad, que no tiene fe en ningún principio, ni les guarda respeto de ninguna clase, ni se deja influir por ellos".

La trama de Turguénev representaba el típico choque generacional, causante de las actitudes nihilistas de Bazarov y de muchos de los jóvenes actuales.

Existe también otro novelista ruso que desde hace un par de siglos mató a dios: Dostoievski, en "Los hermanos Karamazov". Uno de los personajes principales de la novela, Iván el ateo, afirmaba que ante la inexistencia divina y sus derivados -como la inmortalidad del alma-, "todo está permitido", por lo que se le condenaba de andar profesando un "nihilismo moral que dicta que no hay nada prohibido para el hombre".

Friedrich Nietzsche hizo una meditación extensa acerca del nihilismo, influenciado por las ideas literarias de la época. El filósofo alemán, piensa el concepto desde varios matices, pero el que podría resumir la idea que tenía de nihilismo es "que los valores supremos se desvalorizan". Y ¿cuáles son estos valores supremos?, pues la creencia en dios y en la moral. Nietzsche cree que el nihilismo es el "más incómodo de los huéspedes", porque merodea nuestras tierras desde hace un par de centurias.

Así que si algún día sus padres, hermanos, o amigos lo llaman nihilista, siéntase orgulloso, usted no es como la 'bola', como las 'masas' y parece traer consigo un sistema de in-creencias novedoso.

Si usted es un nihilista, es porque de seguro es también una persona de vasta erudición y ha leído muchas veces la famosa frase de Nietzsche donde se asegura que "dios ha muerto", pero no olvide el resto de la cita: "pero los hombres son de tal naturaleza que, tal vez durante milenios, habrá cuevas donde seguirá proyectándose su sombra".

Desde hoy, usted, pensador descomprometido con la existencia, se sentirá muy ad hoc con los tiempos y se autodenominará nihilista. Luego no se queje de que es un incomprendido y que ni su novia(o) le hace segunda, ir contracorriente también tiene su lado negativo.