Opinión

La legalización de las drogas en México

Las grandes mafias se adecuarán a las nuevas reglas: ante la baja de precio saldrán de la clandestinidad, se instalarán como empresas formales y se dedicarán a hacer volumen de venta para compensar lo perdido.

Con motivo de los altos índices de violencia que se han generado por el control de los mercados de la droga en México y creyendo que como una solución viable al problema de dicho control se ha venido generando una serie de iniciativas de ley como la enviada por el diputado Víctor Hugo Cirigo el 21 de octubre de 2010, donde se busca hacer legal el consumo de drogas en el país, en específico la marihuana.

Al tener estas iniciativas, se piensa que podría ocurrir lo que en otros países: que la corrupción aumente y que el número de consumidores crezca. Se cree también que podría pasar lo mismo que cuando se legalizó el alcohol, pero los tiempos han cambiado junto con las costumbres; por otra parte se llega a contraponer la idea de que se generarían grandes recursos con los impuestos como el Especial Sobre Producción y Servicios o el de drogas permitidas.

Recientemente, el presidente Enrique Peña Nieto se pronunció en contra de esta medida como vía para enfrentar los problemas de salud pública y seguridad generados por el narcotráfico, y está convencido de que éste no es el camino correcto, por lo de la legalización de la marihuana con fines recreativos.

El ¿por qué sí? o ¿por qué no?

El tema de la legalización, del consumo y tráfico de drogas que se consideraban ilícitas, sumándole la situación de la violencia y la inseguridad, nos coloca en el dilema de por qué aprobar la legalización. México es el país donde se llevan a cabo más secuestros, además de tener el “reconocimiento” de ser también la nación donde más autos roban anualmente.

La idea era sencilla: replicar el efecto de cuando se levantó la prohibición a la venta de alcohol en EU. Al dejar de vender el producto que todos buscaban en el mercado negro, los precios bajaron y sólo algunos pudieron hacer negocio, el atractivo de hacer algo prohibido se eliminó y aunque algunos cayeron en el alcoholismo, era un costo aceptable.

Pero había otra experiencia en la Unión Americana que nos hubiera dado un indicio de lo que sucedería en México. En 1975 se despenalizó el consumo personal de marihuana en Alaska, para 1988 se duplicó el consumo en el estado y en 1999 se volvió a penalizar su consumo.

Para 2013, en dado caso de que haya despenalización, se tendrán cifras récord de adictos. Con la legalización, México obtendrá rápidamente niveles de consumo y adicción similares a los que se vivían en Estados Unidos.

Las grandes mafias se adecuarán a las nuevas reglas: ante la baja de precio saldrán de la clandestinidad, se instalarán como empresas formales y se dedicarán a hacer volumen de venta para compensar lo perdido.

En lo que respecta a la violencia, lejos de reducirse ante las nuevas libertades y realidades del mercado, las mafias que no pudieron o no quisieron adaptarse se volcarán a secuestrar, asaltar, chantajear, traficar con personas y asesinar, ya que estas actividades también son muy redituables, sobre todo si lo hacen de manera organizada y en volumen.

El error histórico de México fue tratar de enfrentar al crimen organizado y la inseguridad del país sin desarrollar un sistema de justicia penal viable. Lo que el país continúa necesitando son legisladores, así como policías capaces, ministerios públicos que sean eficaces en su labor, y jueces que puedan enfrentar al crimen organizado.