Opinión

La criminalización del consumo de las drogas

Para nadie es desconocido que México ha padecido las consecuencias negativas de la guerra a las drogas, altos índices de violencia, corrupción de las instituciones y aumento del poder de la delincuencia organizada. 

De acuerdo con la última Encuesta Nacional de Adicciones, correspondiente a 2011, de la población entre 12 y 65 años, el 1.2% dijo haber consumido mariguana alguna vez en el último año. Así, la hierba se colocó como la droga más consumida por la población mexicana.Esta cifra se compara con el 0.6% que dijo haberla consumido en la encuesta del 2002. La cifra se duplicó en tan solo 10 años.En cuanto a estructura por género, el 2.2% de los hombres dijo haberla consumido en el último año, mientras que sólo 0.3% de las mujeres respondió afirmativamente.

Al separar la población en adolescentes y adultos, la encuesta arroja que 1.3% de los adolescentes entre 12 y 17 años consumieron marihuana en el último año. Mientras que en los adultos de entre 18 y 24 la tasa fue de 1.9%; y en los de 25 a 65 años fue de 0.6 por ciento.Así, se puede apreciar que el consumo de la droga se centra más en jóvenes, donde la edad promedio en la que se consume una droga ilegal por primera vez es de 20.1 años.Si nos enfocamos en los estudiantes, de acuerdo con la Encuesta de Consumo de Drogas arroja al cannabis como la droga más popular.

Por otro lado, las drogas ilícitas de mayor consumo entre los pacientes de primer ingreso a tratamiento en el estado de Puebla son: marihuana, inhalables, cocaína y crack.

En tanto que los grupos de edad de inicio del consumo de drogas ilícitas que concentraron mayores porcentajes en Puebla fueron: 15 a 19 años (51.4%) y 10 a 14 años (37.9%).

El consumo de sustancias psicoactivas no es un delito en México, pero la posesión con fines de consumo sí está tipificada como delito. No obstante, si la posesión no excede los montos máximos que establece la Tabla de Orientación y si no se presenta en los lugares señalados en el Art. 475 de la Ley General de Salud (escuela, cárceles, etc.) entonces no lleva aparejada pena privativa de libertad.

El estudio El Estado frente al consumo y los consumidores de drogas ilícitas en México muestra que a pesar de que el consumo de sustancias ilícitas no es un delito –aunque sí lo son casi todas las conductas previas al consumo (como la posesión, suministro, distribución, cultivo, etcétera)–, según los datos recopilados en México el consumo es manejado como delito, y por ende los consumidores son tratados como delincuentes. Sin embargo. Tanto a nivel nacional como internacional existe cierto consenso respecto a que el consumo no debe ser un asunto de índole penal, sino de salud. A la vez, parece que los efectos más nocivos a la salud de los consumidores de sustancias controladas provienen del actual régimen prohibitivo que, al criminalizar a consumidores, los expone a situaciones de mayor riesgo (participar del mercado ilícito, consumir sustancias cuya procedencia y calidad no ha sido verificada o estar en contacto con el sistema penal y –presumiblemente- con el sistema penitenciario en donde la prevalencia de enfermedades contagiosas graves como el VIH/SIDA, Hepatitis, tuberculosis, sarna es mucho mayor que en la población en general).

Actualmente podemos afirmar que lo más grave de esta criminalización del consumo de las drogas, ha traído como consecuencia el aumento de detenciones en la lucha contra el narcotráfico, imputando a los consumidores el delito de narcomenudeo para justificar el trabajo de las procuradurías.