Opinión

Violencia infantil y su problemática en México

La noticia de que un menor llamado Owen fue llevado al hospital en Tlalnepantla por su madre Irma Virginia Salazar Velasco, debido a que presentaba perforación intestinal, una mano fracturada y quemaduras en la otra, llamó la atención de la sociedad, sobre todo cuando se difundió que el niño presentaba muestras de maltrato infantil al ser constantemente golpeado.

Hasta el momento se reporta que su mamá, por cierto, policía de Tránsito de Cuautitlán-México, está recluida en el penal de Cuautitlán, acusada de maltrato infantil; y su pareja, Rubén Díaz Alamilla, también ex policía de Cuautitlán-México, enfrenta acusaciones de lesiones y maltrato familiar contra el menor.

Por otro lado, padres de familia denunciaron ante la Procuraduría de Guanajuato al profesor Alfonso Yáñez Serrano, de la primaria Alicia García Ramírez de Irapuato, por presunto abuso erótico sexual contra al menos 17 de sus alumnos.  

Por si eso fuera poco, día con día un porcentaje de los infantes se suma a la gran cantidad de personas que trabajan alrededor del mundo en condiciones de explotación y daños a la salud.

La Organización Mundial de la Salud, define al maltrato infantil como los abusos y la desatención de que son objeto los menores de 18 años, e incluye todos los tipos de maltrato físico o psicológico, abuso sexual, desatención, negligencia y explotación comercial o de otro tipo que causen o puedan causar un daño a la salud, desarrollo o dignidad del niño, o poner en peligro su supervivencia, en el contexto de una relación de responsabilidad, confianza o poder. La exposición a la violencia de pareja también se incluye a veces entre las formas de maltrato infantil.

El maltrato infantil es un problema con graves secuelas que pueden durar toda la vida. La realidad es que lo primero que surge es el dolor, pero los daños psicológicos pueden permanecer mucho más allá de las cicatrices. Una de las consecuencias inmediatas está el estrés, además de los trastornos del desarrollo cerebral temprano. En casos severos, se ha visto que se puede alterar el desarrollo de los sistemas nervioso e inmunitario. De ahí que las personas que han sufrido maltrato en la infancia corren mayor riesgo de sufrir problemas conductuales, físicos y mentales, tales como:

Actos de violencia (como víctima o victimario).

Depresión.

Deserción escolar.

Consumo de tabaco, alcohol y drogas.

Obesidad.

Comportamientos sexuales de alto riesgo.

Embarazos no deseados.

Bajo este panorama, el contexto bajo el que se desarrollan los menores, en vez de ser un espacio para protegerlos, éste se puede convertir en una zona de riesgo para ellos, pues aunque, si bien existen elementos complejos en la sociedad que incrementan la presencia de la violencia, como el crimen organizado, el desempleo, la pobreza, incluso el pertenecer a comunidades indígenas, lo increíble es que desde el ámbito familiar se favorezca la promoción de la violencia, ya que aun en este siglo del desarrollo tecnológico, se sigue pensando que el maltrato hacia los infantes es sinónimo de educación.

De lo anterior, se suma el hecho de que la violencia hacia los menores sigue siendo poco atendida a pesar de que desde hace muchos años existen en México instancias encargadas de velar por la seguridad y el bienestar de los niños y que los casos detectados en instituciones de salud o de educación o denunciados por vecinos o familiares suelen ser casos de violencia extrema, por lo que no es de extrañar que las acciones hasta el momento resultan insuficientes, desarticuladas e ineficientes.