Opinión

Riqueza a la mexicana

De acuerdo al último reporte de la firma inglesa WealthInsight, en este año, nuestro país tendrá un aumento del 7% en el número de millonarios que en 2013 eran 145,000 y que pasarán a 155,150.
Este dato por sí mismo, lejos de llenarnos de orgullo como mexicanos, requiere un análisis a fondo porque cada vez más se acentúa la terrible desigualdad que existe por el aumento de más mexicanos que ingresan al nivel de extrema pobreza, contra el número de personas que aparecen en estas listas de millonarios a nivel mundial.
Las explicaciones pueden darse desde diferentes puntos de vista y habrá quien argumente que, en el sistema capitalista y con las políticas neoliberales, es posible ascender en forma honesta y exitosa a estos lugares, pero también sería justo que las autoridades del gobierno federal, como la Procuraduría General de la República a través de sus unidades especializadas, investigarán a fondo el origen de estas fortunas en las que seguramente aparecen personajes de los partidos políticos o empresarios que difícilmente pueden probar que sus capitales provienen de actividades licitas y más aún, que en su momento declararon los impuestos correspondientes a las autoridades fiscales.
Es poco probable que los mexicanos presenciemos un hecho de esta magnitud, debido a que en México pesan más las presiones de los grandes grupos empresariales que la demanda de los ciudadanos de que la ley se aplique en forma igualitaria para todos, y casos en que esto no se cumple hay muchísimos que escaparían al espacio de esta colaboración.
Las recientes reformas en materia fiscal impulsadas por el gobierno de Peña Nieto, con el apoyo de los legisladores del PRD, si se aplican a la letra, podrían ser un obstáculo para que no se cumpla el pronóstico de WealthInsight, debido a que se obligaría a los empresarios a transparentar el origen y uso de sus capitales así como el hecho de que paguen los impuestos que evaden o justifican en forma fraudulenta en muchos de los casos.
El aumento en el porcentaje del número de millonarios mexicanos supera con mucho el promedio de otros países. Los contrastes son preocupantes ya que por una parte se dan a conocer estos datos y por otro, organismos como la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) señalan a México como el país con mayor desigualdad económica y con una inequidad tres veces mayor al promedio de los países miembros de dicha organización.
Si a lo anterior sumamos el grave problema de la inseguridad y el aumento de la delincuencia organizada y narcotráfico, así como la ineficiencia de los cuerpos policiacos y el incremento de los grupos de autodefensa, difícilmente los inversionistas podrán decidirse a traer a México sus capitales, por la falta de garantías y seguridad que requieren para obtener ganancias y crear fuentes de empleo.
Las reformas estructurales aprobadas por el Congreso de la Unión en materia educativa, energética, fiscal, electoral y comunicaciones no lograrán sus objetivos de impulsar el desarrollo de la economía mexicana, sino se plantea una estrategia que devuelva la confianza a los ciudadanos en las autoridades y se logre restablecer la paz social en las poblaciones secuestradas por las bandas criminales.
Estamos ante un hecho catastrófico, en el sentido de que el Ejército fracasó en su tarea de exterminar a los grupos delictivos. Nunca ha sido ese su papel y si hoy se piensa que los grupos de autodefensa vendrán a solucionar el problema, es una utopía, porque no puede justificarse el uso de la violencia para supuestamente terminar con la violencia y que en varias regiones del territorio mexicano, hoy estos grupos logren andar armados sin ninguna restricción y en otros lugares, los ciudadanos que lleven una pistola para defenderse, puedan ser detenidos por el delito de portación ilegal de armas, que es un delito del orden federal.
De qué le sirve al país que aumente el número de millonarios en estos rankings, si hoy el 52.3% de la población vive en pobreza y 19.7% en pobreza extrema de acuerdo a informes del Banco Mundial. ¿Cuáles han sido los beneficios de las políticas neoliberales? El único que se aprecia es fomentar la desigualdad y acumular el descontento social de una enorme masa de la población, que se empobrece cada vez más y que no tiene perspectivas de mejorar su situación, por lo menos en las dos próximas generaciones.