Los que están mirando

La «domina gentium» cumple años sumida en el umbral del misterio

Por estas fechas, una caja donde aparece el misterio, cumple 34 años de haber dispuesto su acervo bibliográfico para los habitantes de la ciudad de León. Este edificio nos pide intervenir, y lo digo a la manera de Alberto Quirozz escritor leonés, pues: "Ya no quiero que mis libros estén estancados, retenidos, estáticos de modo maléfico; ya no, (...)". Y luego nos insiste a todos, lectores y no lectores a dar vida a ésta y a todos los recintos de su Red Municipal cuando apunta: "(...) si a mis libros di alas, ¿hasta cuándo vuelan, hasta cuándo los vas a dejar volar?" funcionario público de Educación municipal.

Con dicho vuelo, en efecto, desterramos la ignorancia y el error para generalizar las luces entre los ciudadanos, instruyéndolos en el conocimiento importante de sus deberes y derechos, como pedía, de manera preferente el gobierno de la República mexicana en 1823.

Se liga esta petitoria al siglo XX y por supuesto a este siglo actual, cuando un poeta como Sergio Mondragón nos avisa: "Los jardines peligran/ como las bibliotecas/ cuando sus dueños mueren./ Su fragilidad es mi fuerza./ Me invade una marea de pájaros,/ un vuelo de las ideas/ que no quieren marchitarse:/ cosa de frondas y de frescura.//".

Esta perpetuidad implícita me lleva al envés de la historia de nuestra biblioteca pública regional cuando según instrucción del Secretario de Estado y del Despacho de Relaciones al Jefe superior político de la provincia de Guanajuato, licenciado Manuel Cortázar, se pedía "la creación de gabinetes públicos de lectura, en todas las Casas de Ayuntamiento de la provincia a su mando, esperando que esta medida contribuirá mucho a llevar benéficas miras del gobierno".

La comunicación que aludo, y que tuvo a bien poner a disposición de todos los investigadores y lectores curiosos, don Jesús Rodríguez Frausto otrora titular del Archivo Histórico de Guanajuato bajo el título León tuvo la primera biblioteca pública guanajuatense ([1968] 1982), "desea que tales establecimientos aumenten cuanto sea posible su utilidad" y pide franca colaboración de los vecinos para poder solventar "alguna cantidad (mensualmente), a favor de dichos Gabinetes, se les forme un fondo" ―además de otro hemerográfico junto con otras obras― "para amenizar su lectura que seguro producirá resultados más ciertos, difundiendo las luces con más rapidez".

Así pues el titular del gobierno estatal se dio a la tarea de avisar al Alcalde de la villa de León don Manuel Antonio Lizardi el 22 de agosto de 1823 donde le dice que, "siendo tan útil e interesante el objeto sagrado de la ilustración pública, como que sin ella se desconocen los derechos y virtudes sociales y los de la verdadera libertad, excito a usted y a ese ilustre Ayuntamiento, para que poniéndolo en acción todo su amor y patriotismo haga que los beneméritos vecinos de esa demarcación, se penetren de la importancia de este asunto (...) por el bien y felicidad de la Nación...".

Y en efecto los leoneses, al poco tiempo, ya contaban con su Gabinete Público de Lectura, el primero que abría sus puertas en el flamante estado de Guanajuato, no obstante que en su capital, antes que en ningún otro lugar se había conocido la histórica circular, como bien refiere el historiador Rodríguez Frausto.

Por cierto, el citado maestro leonés encontró "en las Actas del Congreso Constituyente del Estado Libre de Guanajuato", tomo I," cómo "en la sesión celebrada el 5 de abril de 1824, a unas cuantas semanas de haber iniciado sus actividades el mencionado Congreso, el señor diputado suplente don Tiburcio Incapié, sacerdote irapuatense de ideas progresistas, comisionado de "Relaciones o Estado y Gobernación", presentó varios dictámenes.

Entre ellos hay uno, precisamente el cuarto, en el que se informa que "en cuanto al parte que el Alcalde primero de la VILLA DE LEÓN, SOBRE HABERSE ESTABLECIDO EN ELLA, EL GABINETE PÚBLICO DE LECTURA, señalándose $200 anuales a don Agustín Muñoz, por el trabajo de cuidarlo y el de escribiente del Ayuntamiento, pidiendo se apruebe esta asignación opina (el padre Incapié) que debe concedérsele...".

Días más tarde (8 de abril del mismo año) el acuerdo del Congreso Constituyente guanajuatense otorgó la asignación del dinero solicitado y aprobó la plaza de escribiente y cuidador del Gabinete de Lectura.

Pero nuestra biblioteca regional «domina gentium», señora de pueblos, derivada de aquel pionero gabinete público de lectura con el paso del tiempo sufrió interrupciones e itineró hasta reaparecer de nueva cuenta por estos lares.

Don Timoteo Lozano abogado leonés y también director, en su momento, del Archivo Histórico Municipal promovió ante las autoridades municipales bajo la tutela del industrial don Lorenzo Rodríguez "se reanudara la añeja tradición bibliotecaria de nuestra urbe, reabriendo una vez más la Biblioteca Pública Municipal" al amparo del mencionado archivo en septiembre de 1968 con un acervo inicial de 200 libros.

Estuvo en una pieza del primer piso de Palacio Municipal y en 1971 se ubicó en la calle de Juárez No. 202. En el año de 1973 volvió a Palacio Municipal y fue a dar al tercer piso del mismo edificio. Ya para ese entonces contaba con 3 mil 440 volúmenes.

En 1974 recibió una donación de la Presidencia de la República de 2 mil 040 volúmenes y se le dio el nombre de "Efrén Hernández", destacado escritor leonés.

Para 1975 pasó a la Casa de la Cultura en la Avenida 5 de Mayo No. 127 y en 1981, al quedar instalada la mencionada casa cultural en el Mesón de las Delicias No. 3, nuestra biblioteca, narra Ma. del Carmen Romero Martínez directora de la institución librera, quedó a la deriva, al no encontrarse una casa adecuada para instalarla.

Pero por acuerdo de las Autoridades Municipales, la biblioteca volvió a instalarse, de manera provisional, en la planta baja de la misma Casa de la Cultura, ocupando el lugar destinado a galerías de arte y gracias al apoyo del licenciado Harold Gabriel Appelt presidente municipal de León y del licenciado Gerardo Torres Jiménez secretario particular del Sr. Presidente Municipal, la biblioteca fue dotada de un nuevo y funcional mobiliario. Esto vino a satisfacer en gran parte las necesidades del usuario.

En 1981 Ma. del Carmen Romero Martínez consciente de los problemas inmediatos del estudiantado leonés y enterada que existía un terreno donado por las Autoridades Municipales se dio a la tarea de hacer los enlaces necesarios y gestiones pertinentes con los titulares de la Dirección de Bibliotecas de la Secretaría de Educación Pública señora Carmen Esteva de García Moreno y el C. P. Mauricio de la Paz, directora general y director adjunto, respectivamente, quienes dieron todo su apoyo y aval para la construcción de la Biblioteca Pública Regional "Ignacio García Téllez".

Así pues, para diciembre de 1982 aquel viejo anhelo del objeto sagrado de la ilustración pública para generalizar las luces entre los ciudadanos ―como bien hizo y peleó por ello don Miguel Hidalgo y Costilla― permanece y continúa hasta nuestros días.

El 34 Aniversario de nuestra querida biblioteca no sólo invita a conmemorar sino a replantear su proyecto de vida pues bien sabemos que comienza en el umbral del misterio y nos lanza a horizontes inasibles.

Aun cuando dicho lanzamiento esté, por las autoridades municipales actuales, sujeto a la inmovilidad cultural. O sea, trunco ante la nula política pública sobre libro y lectura que manejan desde Educación. ¿Hasta cuándo vuelan?