Los que están mirando

Día Nacional del Bibliotecario, 20 de Julio

De todos es sabido que la falta de competencias labores en bibliotecas no permite proyectar un trabajo potente hacia la comunidad (Bruno Sepúlveda Alonso dixit). Por ende la población en general no adquiere, ni transmite como tampoco acrecienta y conserva en forma libre el conocimiento de todas las ramas del saber. Como tal no tenemos el estímulo para generar el hábito y fomento a la lectura y acercar al ciudadano a la cultura y las artes.

Entonces el horizonte vital de la biblioteca pública se ve lejano pues las habilidades del personal bibliotecario, a través de su gestión, no forman ni precisan la construcción de una ciudad más amable como la que deseamos. Es decir, el servicio especializado no hace presencia y no contribuye, al ya de por sí trastocado concepto de “identidades leonesas”, como tampoco forja el sentido de identidad y pertenencia.

Pocos saben que la Villa de León, desde 1824, obtuvo el primer Gabinete Público de Lectura y con ello se puso a la vanguardia en el Estado de Guanajuato en sistemas de bibliotecas. En dicha época el capital político privilegió a los usuarios y no a los libros porque quiso construir un “espacio de encuentro comunitario”. El bien social por encima de los intereses particulares.

Las fuentes bibliográficas aseguraron sus relaciones con los lectores y con la comunidad y sus instituciones. De allí que la conservación de la memoria nos la lega Tiburcio Incapié y Agustín Muñoz en el siglo XIX y en el XX Wigberto Jiménez Moreno y Jesús Rodríguez Frausto. También  Juanita Manrique de Lara, Emeterio Valverde y Téllez y Mariano González Leal o bien Maricarmen Romero, Carmelita Ríos Falcón, Jesús Magaña Estrada, Javier Hernández Medina y Humberto Romo por citar algunos personajes clave de la bibliotecología nuestra.

Si con el paso del tiempo la convivencia entre hombres alfabetizados con los libros físicos ha sido difícil y objeto de revisión continua (pensemos en las distintas reformas educativas) por la calidad de vida del ciudadano, ahora se busca como objetivo mejorar y ampliar los servicios bibliotecarios.  

Dicho concepto obliga a, “ordenar bibliotecas” para “ejercer/ de un modo silencioso y modesto, el arte de la crítica”, como bien apunta Borges.

En efecto, la municipalidad de León busca el beneficio de un nuevo modelo de biblioteca híbrida. Pero a la par de la infraestructura, el mobiliario amable, el acervo bibliográfico y digital se establece la formación y capacitación del capital humano: los bibliotecarios.

Aun con la rotación de personal y la mínima frecuencia presupuestal que tenemos, se busca reforzar el papel de la biblioteca pública como un espacio cultural, informativo, educativo y lúdico.

Bajo un Reglamento recién aprobado por el Cabildo leonés, se pide establecer, organizar y sostener una Red Municipal de Bibliotecas Públicas con todos sus derechos y deberes centrados en los usuarios y no en los libros para afirmar que la biblioteca pública es un espacio público. Por ende democrático que promueve la participación.

La comunidad debe estar atenta a ello.  La autoridad debe reconocer la labor de aquellos que por su desempeño, entusiasmo, formación y capacitación técnica hacen que los usuarios lean y satisfagan sus necesidades de información, conocimiento y recreación.

Los que hacemos bibliotecas debemos pasar del silencio a la argumentación.

Todo lo anterior obliga al bibliotecario a establecer su nuevo rol en el imaginario colectivo de la Biblioteca Híbrida en este siglo XXI, conocido también como el de las identidades.

¿Podrá atender este desafío?

¡Albricias en su día!

 

¿Oficio?: ¡Bibliotecario!

 

Su misión estriba en ser emisario

de los siglos pasados y defender…

Su oficio: ser bibliotecario,

(…) la praxis de la lectura por placer.

 

Del tesoro de los libros, depositario,

vive entre anaqueles por doquier,

el sistema Dewey le parece prioritario

gozando con las ramas del saber.

 

Entre libros vuela como canario,

Jubiloso place al usuario atender

sin importar jamás el calendario.

 

La biblioteca le parece un santuario:

Letras, números, símbolos por conocer...

¡Qué gran honor ser bibliotecario!

 

José Francisco González

 

 

* El autor es editor y poeta leonés. Actualmente dirige la Red Municipal de Bibliotecas Públicas de León y prepara la revista de poesía “Aquí taller”.