Mercados en perspectiva

Empezando a conocer al presidente de EU

Es cierto que un político en campaña promete demasiadas cosas, tantas que muchas son mentiras y muchas otras son exageraciones que no podrá concretar tal cual, o simplemente forman parte de una retórica muy popular, que agrada a un amplio sector de la población. Los candidatos, en gran medida, son demagógicos. La receta del empresario estadunidense, para ser presidente, fue no ser político, contar con el respaldo de un partido —aunque digan que no, ya que lo apoyaron y la estructura del partido lo cobijó—, ser un patán, xenófobo, racista y repetir infinidad de veces el mismo discurso a un sector lastimado, enojado y harto del sistema. Este fenómeno acaba de iniciar y tiene tela de donde cortar, ahora que vienen elecciones en Francia, Italia y —en menos de 18 meses— ¡en México! Será básico entender lo que nos mostraron las elecciones en EU, entre otros puntos, que la globalización no tiene contenta a las masas; existe un hartazgo de la clase política; hay enojo de la gente por la migración; que sienten les roba oportunidades; no se ha disminuido el racismo, y tenemos una sociedad atrapada en un sistema que ya no jala. Ignorar esas señales puede traer consecuencias aún más graves.

Dentro de las primeras pautas y señales de la nueva presidencia en EU ya empezamos a ver acciones, nombramientos y detalles de los planes que el próximo presidente propone, entre ellas las que a continuación enumero dentro del tema fiscal.

Para las personas físicas ahora existen siete niveles de impuestos; en la propuesta únicamente quedarían tres niveles:

• El primero será de 0 a 37 mil 500 dólares y pagará 12 por ciento vs. 20.

• El segundo va de 37 mil 500 a 112 mil 500 y pagará 25 vs. 32 por ciento.

• El tercero, de 112 mil 500 en adelante, pagará 33 vs. 39 por ciento.

• Los impuestos corporativos bajarán a 15 vs. 35 por ciento.

Eso costará, en los próximos 10 años, entre 4 y 6 trillones de dólares, pero dicen que el impacto será menor, ya que la actividad económica que esto producirá generará más gravámenes y entonces el costo descendería.

El tema migratorio ya se moderó, pues se habla de deportar a los delincuentes, no a todo indocumentado; a Hillary ya no la meterá a la cárcel, y su discurso —en general— se ha suavizado.

No me cabe la menor duda que al TLC algo le hará, en busca de mejores condiciones para EU; también tengo claro que tonto no es y sabe que ambos países se benefician de la relación; no va a tirar ésta por la borda. Además, de sus 680 billones de déficit en la balanza comercial, México solo contribuye con 60 billones; los otros 620 están básicamente en China, Alemania, Japón y Corea del Sur, con los que también renegociará términos.

En fin, vamos para adelante. Debemos y tenemos que exigir al gobierno, secretarías de Estado, gremios, cúpulas empresariales y a nosotros mismos, creatividad para sacar lo mejor de esto. ¡Busquemos mercados alternativos y fomentemos el interno!

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