Mercados en perspectiva

El peso no responde


Suelo ser optimista; asimismo, trato de ser realista y objetivo. La relación peso-dólar me llama la atención y me preocupa que, dándose ciertas variables e indicadores, nuestra moneda no responda:

1. Tasas en EU. Cuando la tasa sube en ese país todo el mundo tiene la obligación de subirlas también para que no haya una enorme fuga de capitales. Cuando se dan aumentos graduales allá, muchas veces tenemos que responder con más monto y enjundia acá; es decir, si allá suben 0.25 por ciento, aquí tenemos que subir 0.50. Lo importante es que cuando eso ocurre el dinero se regresa a dólar estadunidense, fortaleciéndolo y debilitando al resto de las monedas; de hecho, es la principal razón de la reciente revaluación del dólar y la devaluación del resto de las divisas, desde junio de 2014. A partir de esa fecha anunciaron que ese ciclo iniciaría, modificaron la expectativa económica y financiera global y desde entonces, en diciembre de 2015, únicamente se aumentó 0.25 por ciento, no ha vuelto ni habrá en el corto plazo más aumentos; en teoría, y ante tan poca presión de alza de tasas en EU, el peso debería apreciarse más.

2. Precios del petróleo. Vivimos momentos muy fuertes cuando la mezcla mexicana llegó a cotizarse por debajo de 20 dólares el barril; eso detonó una devaluación del peso, por la dependencia en materia fiscal de Pemex; las calificadoras bajaron la valoración de la empresa productiva del Estado y amenazaron con revisar la del país, por lo que vimos al dólar llegar casi a 20pesos, y hoy que la mezcla vale el doble, el peso no responde gran cosa.

3. Aumenta la tasa Banxico. Desde que iniciaron las presiones de tasa de interés en EU, la Fed solo ha subido 0.25 por ciento y el Banco de México ha incrementado 1 por ciento; este diferencial debería atraer más inversión. No lo hemos logrado, no solo no han llegado flujos, sino que en el año han salido más de 150 mil millones de pesos. Coincido en el actuar de nuestro banco central, y espero que este aumento de tasa contribuya a una estabilidad cambiaria mayor; de momento, tampoco se ha visto.

¿Cómo y a qué va a responder el peso? Pienso que a una mejor perspectiva de país, que en este momento veo complicada; el tema magisterial y la inseguridad lo enredan aún más. ¿Mayores ingresos por alzas en los precios del petróleo? No lo creo, no hay detonadores que impulsen un aumento. ¿Mayor recaudación? Tampoco; hay dos caminos: cobrarnos más a los que siempre pagamos —¡y mucho!— o una reforma que incluya a quienes nunca han pagado, que son muchos. Esta última es la buena, pero nadie se avienta el costo político. Estoy convencido de que quien lo haga, de golpe o gradual (IVA en medicinas y alimentos), pasará a la historia como el mayor visionario y benefactor de la patria, aunque en el corto plazo sea juzgado de manera severa y su partido pierda popularidad. A esto último, con mano dura y menos impunidad, sí respondería el peso.

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