Mercados en perspectiva

El factor miedo

Sucede que los mercados siempre han sido enemigos de la incertidumbre y del miedo; de hecho, la volatilidad

y los desempeños desfavorables vienen o nacen a partir del miedo, de la aversión al riesgo o de la probabilidad de que sobrevenga alguna crisis.

Es verdad que lo político o social muchas veces se mueve con independencia de lo económico y financiero; sin embargo, llega un momento en que todo esto se puede mezclar y permear, y afectar a los mercados.

Hoy escribo esta columna conmovido como ser humano y afectado, debido al temor o miedo natural generado por el terrorismo, que desgraciadamente vuelve a hacerse presente. Los atroces e indescriptibles acontecimientos en Niza, Francia, donde más de 80 personas —entre ellas muchos niños— perdieron la vida intempestivamente, víctimas del extremismo que no respeta ni distingue.

Tanto el miedo como el terror y la paranoia, en esa parte del país galo, es importante; los terroristas lograron su cometido, ya que la población civil y el turismo dejan de ir, de consumir y de generar ingresos a los países dañados. Francia se ha visto golpeada por esas agresiones tres veces en menos de año y medio.

Sin haber asimilado esa noticia todavía, viene un intento de golpe de Estado en Turquía que arroja más de 300 muertos. Es eviden-

te que la economía de dicho país ya lleva tiempo resintiendo también la inestabilidad; no hay turismo y, por tanto, las afectaciones son enormes.

Después, nuevamente, un crimen contra policías en Baton Rouge, Luisiana. Obviamente todo esto afecta la percepción y el ánimo de las personas, y eventualmente a los inversionistas.

Curiosamente, el resultado de los mercados el lunes fue favorable y no hubo grandes pérdidas; creo que fue debido a que la

información económica ha sido en términos generales buena, y los reportes de las empresas públicas también han mejorado las expectativas.

Sin embargo, de presentarse más eventos terroristas o de inseguridad acompañados de información económica regular o mala en el mundo, los inversionistas pueden volver a refugiarse en bonos del Tesoro, y generar a su vez menores tasas de interés en el mercado y afectar las divisas.

Las cosas están delicadas, y a estos terribles acontecimientos yo agregaría temas que pueden tener otras consecuencias negativas: el factor Donald Trump, el brexit, el próximo referendo en Italia para remover al primer ministro (octubre) y cambios a la baja en los precios del petróleo.

Destaco el factor humano, las pérdidas invaluables, y simplemente sugiero cautela ante mercados que hoy ven buenos datos económicos y de momento ignoran esos terribles hechos, al igual que lo que se encuentra en la agenda inmediata.

Ojalá  el ánimo mejore y también la seguridad en el mundo; aunque hoy los efectos no son palpables, el miedo puede descomponerlo todo.

Si no hay seguridad y certeza no hay inversión; si no hay inversión no hay posibilidades de reactivar el círculo virtuoso de la economía.

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