Mercados en perspectiva

Bienvenido el populismo y el proteccionismo

Estoy consciente de que la globalización ha provocado el enojo de muchos de los habitantes de la Tierra, los argumentos generalmente son los mismos y básicamente se resumen en que los bajos costos que existen en ciertos países y regiones del mundo son aprovechados para entregar un producto final más barato, destruyendo con ello fuentes de empleo en países desarrollados, donde existe una mejor remuneración.

Lo descrito en las líneas anteriores es completamente cierto, pero también es verdad  que los niveles de desempleo en el mundo han bajado el ingreso per cápita del orbe. En términos reales, ha aumentado el porcentaje de habitantes en el mundo que ha accedido a un mejor nivel de vida.

Lo cierto es que los productos finales son más competitivos y el mayor beneficiado de este proceso es el consumidor; es muy debatible si esta es la única forma que tiene el mundo para mejorar me queda claro que ha dejado mucho que desear, pero sobre todo, ha provocado un enorme resentimiento y una polarización de la población que nos ha llevado a eventos que están cambiando el mundo como lo hemos venido conociendo; el primero de ellos fue el brexit, donde la población molesta o decepcionada en Inglaterra decide aislarse y adoptar medidas proteccionistas, cerrando sus fronteras entre otras cosas a la inmigración, el libre comercio y otros factores dentro de la Unión Europea; también en EU los indignados y enojados eligieron de presidente a un personaje nefasto, quien, por cierto, en pocas palabras propone lo mismo que el brexit: aislamiento, proteccionismo y medidas drásticas contra la migración, entre otras cosas.

Lo que más me preocupa es que de la misma manera serán los indignados quienes elijan el futuro de nuestro querido México; estoy seguro de que sin tener que decir el nombre ya sabe usted quién tiene grandes posibilidades de ser nuestro próximo presidente.

Al final, ni la globalización ni el proteccionismo son la solución; creo que se debería encontrar un equilibrio con el cual, basado en la experiencia, se pudieran corregir deficiencias conocidas. Pensar que Ford pueda ser competitivo y vender más que Toyota, regresando toda su producción a EU, ¡simplemente no es posible! Así mismo habría que revisar de qué manera ésta y más empresas transnacionales que fabrican sus productos en otras partes del mundo, podrían mejorar la calidad de vida de las naciones involucradas en ese producto terminado.

Es urgente que tengamos un plan para salvar a México de tanto pesimismo, de tanto miedo, incertidumbre y de tantas malas noticias; estoy convencido de que las crisis traen oportunidades y que tenemos que voltear a ver a otros lados. Ya Porfirio Díaz lo había advertido, con su famosa frase: “¡Pobre México, tan lejos de Dios y tan cerca de Estados Unidos!”

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