Doble Fondo

¿En serio necesitaba ese avionzote la Presidencia?

No soy de los que vociferan con la ropa rasgada porque el gobierno federal adquirió un nuevo avión para que se traslade quien ocupe la Presidencia de la República, a partir de Enrique Peña Nieto. Lo que me incomoda es el aparato escogido y el dinero gastado para adecuar el hangar presidencial.

Antes de entrar a los detalles sobre el Boeing 787-8 Dreamliner, que en unas semanas fungirá como el nuevo TP-01, hago unas consideraciones...

El Transporte Presidencial (así se les denomina a los aviones presidenciales: TP-01, TP-02, etcétera) es un asunto de seguridad nacional que debe abordarse con seriedad y prudencia. No es un tema propicio para ocurrencias de gente con improntas imperiales, personas tatuadas con la insolencia del dinero desmedido, ni tampoco es materia para hombres que solo razonan a base de simplismos que brotan de sus posturas demagógicas (esto, lo mío, es bueno; todo lo demás es malo, es parte de la mafia del poder). Ambos extremos, intolerantes, se tocan. No hay sobriedad entre los ultras.

La decisión del gobierno mexicano durante el sexenio de Felipe Calderón de comprar una aeronave para remplazar el viejo TP-01, el Boeing 757-225, un aparato ya con demasiadas horas de vuelo en sus 26 años de traslados, me pareció correcta. El avión Presidente Juárez fue adquirido por el saliente gobierno de Miguel de la Madrid en 43 millones de dólares y tiene más de 8 mil horas de vuelo (que según entiendo son muchas horas).

Pero, ¿de verdad era necesario comprar justamente el avionzote que escogieron? ¿No había otra opción igualmente moderna y segura pero más sobria? Leo en una investigación del colega Alejandro Domínguez subida al portal de MILENIO que el costo del avión con capacidad para 242 pasajeros (¿hay que trasladar más de 200 personas en cada viaje presidencial?), e independencia de vuelo de 14 mil kilómetros (¿los viajes serán siempre a El Cairo o Moscú?), que tendrá utilidad de un cuarto de siglo, será de casi mil 200 millones de pesos (cerca de $70 millones de dólares): 637 millones de pesos por el avión más 560 millones de pesos por su equipamiento (¿esos $32 millones de dólares de "equipamiento" eran indispensables, o será un santuario de ostentación?).

Y, además, está lo del hangar: se planeó para 30 años, solo funcionará cinco (el nuevo aeropuerto operará en 2020), pero sí costará... casi mil millones de pesos ($977), de acuerdo con los datos publicados por la colega Galia García Palafox y el propio Alejandro. Lo construye la empresa Concretos y Obra Civil del Pacífico, filial de Grupo Higa, sí... la de la casa blanca de Las Lomas de Peña Nieto y su esposa, Angélica Rivera. Ah, y la misma de la casa de Malinalco de Luis Videgaray, secretario de Hacienda.

Sin duda, porque los traslados presidenciales son un asunto de seguridad nacional, hacía falta un nuevo, seguro y moderno avión, pero, ¿en serio era necesario esto? ¿Era la única opción todo este gasto?

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
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