CD. de México

Imprimir

El periodismo prohibido y Bastenier…

La semana pasada murió quien fuera uno de los mejores periodistas del diario El País de España: Miguel Ángel Bastenier. Fue subdirector de Información. Fue maestro de la Escuela de Periodismo en El País y también de la Fundación para el Nuevo Periodismo Iberoamericano. En Twitter compartía breves lecciones sobre lo que puede ser el periodismo y lo que jamás debe hacerse en el periodismo. Retomo algunos de sus tuits, que no caen nada mal en esta época mexicana de excesos políticos y mediáticos:

—“El periodismo no derrama bienaventuranzas; no es pastor de almas o de cuerpos; ni guía ni pedagogo. Tratar de ser buen periodista basta”.

No, no somos curas, ni teólogos ni mesías ni orientadores sociales ni defensores de gobiernos y patrias. Y sí, abundan esas poses de “líderes de opinión”.

—“Los periódicos profesionales no dan lecciones, sermonean, ni arengan en las páginas de información”.

No, no estamos para ser pasivos canales de difusión de las verdades de los gobiernos o de los poderes, sean éstos gubernamentales, privados o de movimientos sociales. No estamos para destazar poderosos por órdenes de otros poderosos.

—“Como periodista no dispongo de adhesiones incondicionales”.

Así debe ser. No estamos para ser voceros de nadie, de ningún gobierno, ni para complacer sus intereses de comunicación. Y hacia el otro lado, tampoco estamos para ser activistas sociales ni comités de salud pública. La vocería y el activismo matan al periodista. Los periodistas no debemos tener amigos políticos ni amigos activistas: ellos no cultivan ni tienen amistades; cultivan y tienen intereses. Debemos saber marcarles los límites a esas fuentes: “Como contigo, no pacto contigo. Nada que una por una. Lo que voy a publicar lo voy a publicar, lo que no voy a publicar no lo voy a publicar, conforme a criterios periodísticos, no de acuerdo a tus intereses, agendas, o zalamerías”.

—“Los periodistas dedicados a hacer un mundo mejor pueden olvidarse de cómo hacer un periodismo mejor”.

Si quieres ser activista, está bien, pero no puedes ser periodista también porque ya perdiste el equilibrio. Es como esos conflictos de intereses que les reclamamos a los políticos y funcionarios.

—“Si ‘periodismo narrativo’ quiere decir historia sin fuentes, cuando el autor no ha presenciado los hechos, que me borren”.

Y si periodismo narrativo quiere decir que es posible redactar cualquier cosa sin tener documentado todo, también que me borren. Esta es una plaga: muchos tomaron lo de “narrativo” como licencia para volar muy por encima de los 35 mil pies sobre el nivel de la realidad. Periodismo es periodismo, con datos duros. Se puede permitir cierta tentación literaria al narrar, pero nunca tejer medias verdades a partir de una premisa inicial.

—“El mejor periodista es un investigador, pero ni policía ni juez. Documenta e interpreta el caso, y ahí acaba su función”.

Muchos medios se han constituido en tribunales “populares”, y muchas columnas redactadas por supuestos periodistas se han erigido en mazmorras y patíbulos a la vez.

Ejercer lo prohibido del periodismo (eso que se hace pasar por periodismo) es básicamente una deformación. Un descaro y una vergüenza…

jpbecerra.acosta@milenio.com
Twitter: @jpbecerraacosta