Doble Fondo

Los "narcomineros" y sus $1,971 millones para corromper…

¿Quién vigila los permisos de las minas? ¿Lo que sale de las minas? ¿Las carreteras? ¿Los patios externos al puerto? ¿Y los patios internos? Nadie.

En febrero de este año, cuando fui a reportear por segunda vez al municipio minero de Aguililla, me quedó claro que era una mina de oro para los criminales: extorsionaban a los empresarios del ramo con cuatro dólares por tonelada de hierro extraída. Del lugar se obtienen 5 mil toneladas por día. Veinte mil dólares cada 24 horas eran para los delincuentes, quienes sacaban 7.3 millones de dólares anuales, casi $95 millones de pesos al año, nada más por eso, por concepto de extorsiones.

Los criminales, además, se quedaban con grandes porciones del mineral que enviaban a Asia a cambio de precursores químicos que eran cocinados en Tierra Caliente para producir las metanfetaminas que son consumidas en Estados Unidos. Pero el problema no paraba ahí: surgieron indicios de que, además, había un gran mercado ilegal de minerales cuyo funcionamiento sería imposible sin la complicidad (la omisión se queda corta aquí) de varias instancias privadas y públicas. La semana pasada quedó claro que así es. Me tocó cubrir el asunto de los buques interceptados en Manzanillo, Colima, con más de 300 mil toneladas de hierro extraído ilegalmente de Michoacán, aparentemente de Aguililla.

Lo primero que había que averiguar era cómo llegaron hasta Manzanillo las 100 mil toneladas que fueron halladas en uno de los buques interceptados. Luego de indagar con funcionarios de la Marina, la Administración Portuaria, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes, la Aduana (SAT), empresas de agentes aduanales, así como con mineros de Aguililla, resultó que para trasladar esa cantidad de hierro desde Michoacán se requirió un ejército de 3 mil 333 choferes con tráileres denominados góndolas, con capacidad de 30 toneladas cada uno, periplos que nadie vio, y que si alguien vio, nadie impidió.

¿Cuánto tiempo lleva hacer una cosa así? El mineral tuvo que llegar a un patio, a un enorme depósito al aire libre, dentro o fuera del puerto. El promedio de tráileres que arriban y descargan en un patio es de uno por hora. Si el patio contratado por los criminales trabajó 24 horas al día, y llegó ahí un tráiler cada hora y descargó, los criminales se llevaron 138 días para concentrar el mineral en el puerto. Más de cuatro meses. Otra vez, nadie vio nada.

Una vez que el hierro fue colocado en un patio junto a un buque, ya dentro del puerto, se requirieron al menos dos días y medio para cargar el barco. Nadie vio nada.

Pero, en toda esta cadena, ¿quién vigila los permisos de las minas? Nadie. ¿Y lo que sale de las minas? Nadie. ¿Y las carreteras? Nadie. ¿Y los patios externos al puerto? Nadie. ¿Y los patios internos del puerto en manos de cesionarios? Supuestamente la Aduana y la Marina, porque la Administración Portuaria no lo hace. ¿Y a los agentes aduanales (negocio privado) que consiguen permisos de exportación para lo cual alguien (una persona moral a través de una persona física) habrá tenido que comprobar el origen y la propiedad de los minerales? Nadie.

Nadie vigila nada en esta larga cadena. ¿Por qué será? Sencillo: es el dinero. Nada más Aguililla tiene capacidad para producir un millón 825 mil toneladas de hierro al año, con un valor de venta del mineral ($50 dólares por tonelada) colocado en el puerto de… más de mil 231 millones de pesos ($91.2 millones de dólares). Y si el hierro es colocado en buques, el valor de venta ($80 dólares) es de mil 971 millones de pesos  ($146 millones de dólares).

Por eso, por esa desmesurada cantidad de dinero que puede ser salpicada hacia todos lados, es que nadie ve nada. Corruptos…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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