Doble Fondo

El inexcusable Korenfeld y la furia del Presidente…

Domingo pasado, 29 de marzo, poco después del amanecer. Bosque Real, Huixquilucan. Aterriza un Agusta Westland AW109 con capacidad para seis personas, aparato con un costo de alrededor de seis millones de dólares. Poco después una mujer, tres niños y un hombre descienden de una minivan gris y bajan nueve escalones hasta abordar el helicóptero blanco con rayas rojas, verde oscuras, el sello de Conagua en los costados, y la bandera mexicana arriba del rotor de cola. Despegan David Korenfeld (titular de Conagua y ex alcalde de Huixquilucan), su esposa y los pequeños hacia el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, a fin de tomar un vuelo con destino final en Denver, Colorado.  

El primero de abril, a las 15:05 horas, Korenfeld reconoció en su cuenta de Twitter lo que había hecho. Posteó:

“Cometí un error inexcusable al utilizar un helicóptero de Conagua para transportarme al AICM. Ofrezco por ello una disculpa pública”.

Inexcusable. Que no tiene disculpa, se asienta en algunos diccionarios. Demasiado malo para ser perdonado o ignorado, se lee en otros.

Sin linchamientos: Korenfeld, si tiene dinero de toda la vida o ha juntado recursos bien habidos, puede poseer el reloj que le dé la gana, así cueste un millón de pesos. Puede viajar a Vail para esquiar en nieve durante una semana, así se gaste 80 mil pesos nada más en hospedaje. Lo que no debe hacer (porque, de que puede, ya quedó claro que pudo) es usar patrimonios públicos para sus actividades privadas o familiares.

La Secretaría de la Función Pública informó que ya abrió una investigación por el presunto uso indebido de recursos públicos, según confirmó Virgilio Andrade, quien agregó que “está clara la violación” a la normatividad.

Para aminorar el escándalo, el titular de Conagua posteó, también en Twitter, que cubrió “el costo por la utilización del helicóptero, mediante depósito a la Tesorería de la Federación”. Yo no sabía que los helicópteros del gobierno federal pudieran alquilarse para fines privados, pero bueno, ya decidirá Andrade qué procede.

Por lo pronto, parece que el asunto le cayó muy mal al Presidente de la República. Que se enfureció, me dicen. Él mismo lo había dicho hace un mes al Financial Times: el país está plagado de desconfianza. Pero algunos en su gabinete no entienden, no asimilan que el país, después de la casa blanca, la casa de Ixtapan, la casa de Malinalco, la empresa Higa y el cancelado tren bala, no está para helicópteros.

Se va de su puesto Korenfeld, me aseguran. Lo echan, pues. Mínimo: si el exceso de dinero provoca insolencia en algunos, el exceso de poder y dinero obnubila a otros. México no está para más estolideces, para más anécdotas acerca de usos y costumbres del Pricámbrico tardío donde moral era… un árbol que da moras.

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

http://twitter.com/jpbecerraacosta