Doble Fondo

El horror, no solo en La Ruana, Sr. Presidente…

Es falso, señor Presidente, que solo haya problemas en La Ruana y que el resto de Michoacán esté en paz, como le mal informan quienes pretenden mantenerlo dentro de una burbuja cortesana.

La violencia en La Ruana no se debe nada más a que dos hombres —Hipólito Mora y El Americano— se detesten y que por eso se hayan agarrado a balazos entre ellos y de paso con la Gendarmería. El problema se remonta a que en cada municipio con presencia de autodefensas se permitió que cientos de criminales pertenecientes a los cárteles de Los caballeros templarios y Jalisco Nueva Generación, al igual que a bandas de sicarios como la de Los Viagras, formaran parte de la Fuerza Rural. Bastó que esos criminales se arrepintieran públicamente de sus atrocidades, que se pararan en las plazas (donde amenazaron a la población que los rechazaba) para que fueran incorporados a las autodefensas y luego a la nueva policía. Amnistía de facto fomentada… ¡institucionalmente!

Quienes llevaban años ejecutando, secuestrando, desapareciendo y descuartizando gente; violando esposas, novias e hijas de otros; viviendo de las extorsiones que obtenían de pequeños y grandes productores y emprendedores de poblaciones a las que aterrorizaban, no iban a dejar esas monstruosidades nada más porque les dieran un uniforme y una charola.

En fin, fue una estulticia, pero eso es lo que sucedió en Buenavista, Tepalcatepec y La Ruana, donde ya se cocinan drogas de nuevo, donde ya se extorsiona de nuevo a comerciantes, donde ya se les cobra de nuevo a productores de ganado y limón, o se les impide comercializar normalmente sus productos.

Y en varias zonas del resto de Michoacán, ¿qué ocurre? Desde hace meses muchos pobladores se quejan de que son víctimas de los mismas tropelías que los llevaron a levantarse en armas en 2013. Le documento, por lo pronto, un caso de varios, un caso que ilustra lo que padecen empresarios aguacateros de un municipio ubicado… a menos de una hora de Morelia. Ellos, como sucede en otros lugares, no denuncian formalmente por miedo. En su propia voz:

“Yo tengo nueve hectáreas de aguacate cerca de (…) y ya nos empezaron a cobrar cuota de $10 mil pesos por hectárea. Me tocan $90 mil pesos, pero me cobran más. Ya tienen tres meses cobrándome pero en la zona llevan un mes más. Los que cobran la cuota son los nuevos rurales. Se aliaron y están financiados y liderados por (…) que vive en (…) y que se dedica a producir droga, cristal. El que recibe nuestras cuotas es un empresario exitoso del limón en (…) que luchó para sacar a los Templarios, pero ahora está haciendo lo mismo, además de cobrar que para que no haiga secuestros. Dicen que la “cooperación” es para que no regresen los Templarios, o para que no se metan los Zetas. Yo ya voy a vender mis tierras para emigrar a Estados Unidos. NO puedes denunciar porque te delatas tú mismo…”.

Yo creo que, como reconoce su paisano y correligionario, César Camacho, el líder nacional del PRI, lo que está sucediendo en Michoacán (y que algunos pretenden ocultar tal como lo hicieron en sus momentos los ex gobernadores Fausto Vallejo y Jesús Reyna, hasta que la realidad les explotó) obliga a revisar al menos parte de la estrategia. Y si alguien ahí ya es factor de conflicto, por más buenas intenciones que tenga, por más querido que le sea, debe ser relevado de su comisión, así se llame Alfredo Castillo, de quien, por cierto, hay gente que me pide un correo para que le narren directamente algunos casos.

Lectores: que pasen una estupenda Nochebuena y que tengan una linda Navidad recalentada…

 

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