Doble Fondo

La "guerrillera" CNTE y sus ceros de calificación…

El jueves pasado estuve en el municipio indígena de Santiago Apóstol, ubicado a 40 kilómetros de Oaxaca, en la región de los Valles Centrales. Ahí, en el poblado del mismo nombre, hay cuatro planteles escolares en los cuales los padres de familia decidieron desde septiembre pasado que los maestros de la sección 22 de la CNTE ya no darían clases en su localidad. Para sustituirlos acudieron a profesores de la sección 59. ¿Por qué? Por el lamentable nivel educativo que tenían sus hijos y por los cursos, digamos peculiares, que impartían los maestros…

Claudio Martínez López, el alcalde del lugar regido por usos y costumbres, explicó:

—Los niños de segundo y tercer grado no sabían leer ni escribir. Los maestros les ponían su 6, su 8 a los niños, diciendo que tenían nivel académico, y no era cierto.

Raúl García, miembro de la Asociación de Padres de Familia de la primaria José Vasconcelos, narró:

—A los niños los pasaban de grado en grado sin que supieran nada. Hay niños que están en quinto, en sexto, y no saben ni la tabla de multiplicar del tres.

Marisol Hernández Terrazas, la directora del plantel, dijo que cuando llegaron los nuevos maestros y evaluaron a los niños se encontraron con atrasos terribles: “Niños de tercero, cuarto y hasta quinto que se les dificultaba leer”.

El viernes mis compañeros Jorge Carballo (fotoperiodista), Vicente González (camarógrafo) y yo nos desplazamos al municipio indígena de San Lucas Quiaviní y fuimos al poblado del mismo nombre, también localizado en los Valles Centrales, a 50 kilómetros de Oaxaca. Lo que encontramos fue peor. Isabel Cruz, madre de una niña que cursa tercero de primaria, confiesa:

—No sabía lo que es leer, no sabía lo que es hacer un resumen, no sabía lo que son los animales ovíparos o vivíparos, no conocía las líneas paralelas y las líneas rectas. ¡Nada! Está en tercero pero parece que es de primero: apenas está aprendiendo las tablas, las sumas, las restas. Y ahora que los maestros de la 59 le pusieron un examen para evaluarla, sacó cero-cero. No sabía qué es un cuadrado, qué es un círculo, qué es un triángulo. ¡Y está en tercero! No sabía qué es una división. Ni siquiera la tabla del tres sabía. 

En la telesecundaria están en peores condiciones. La presidenta de la Asociación de Padres de Familia, Rosaria Martínez, contó:

—No sabían ni multiplicaciones ni divisiones. Ahorita los nuevos maestros están batallando mucho con ellos porque están en cero. ¡No saben nada! Y los niños también, están batallando un chingo. No les enseñaron lo que tenían que saber para secundaria. La primera calificación que me dieron cuando les hicieron el primer examen, ¡cero! En Español, cero; en Matemáticas, cero; en Cívica, en Ciencias, todo en cero. No tenían al menos un cinco, un cuatro. ¡Nada!

Eso sí, en la telesecundaria, donde la sección 22 proscribió el Himno Nacional y lo suplió con cantos rebeldes, los maestros de la CNTE sí enseñaban algo a los jóvenes: cómo ser… guerrilleros. Cómo tomar con armas una alcaldía, cómo enfrentarse con el Ejército.

La CNTE, como cualquier organización gremial, tiene derecho a luchar por lo que considere que son sus derechos laborales, pero la forma en que sus afiliados desgracian las vidas académicas de niños y jóvenes, eso es una atrocidad indefendible…

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