Doble Fondo

“De aquí no se fuga "El Chapo", chico...”

En la cámara de seguridad que graba lo que ocurre en la celda 20 del pasillo 2 del área de Tratamientos Especiales del penal del Altiplano, el contador de tiempo marca la hora: 20:52:07.

El preso en esa jaula está sentado sobre la cama. Se quita rápidamente sus chanclas y se calza unas zapatillas. Camina hacia la zona de la regadera (da tres pasos) se agacha, se pone en cuclillas, transcurre un instante, se impulsa ligeramente... y desaparece por un hoyo.

Así, impunemente. Como si nada.

No volteó nunca hacia la cámara. Ni falta hacía. Sabía que quienes lo miraban no moverían un dedo en 18 minutos. No levantarían un solo auricular para dar la alarma por su escape. No presionarían el botón de algún radiotransmisor para alertar a alguien sobre su fuga. Ni ahí, en el Diamante de Seguridad de Almoloya, ni en los monitores espejo del gobierno federal en Plataforma México, esos que supuestamente también vigilaban lo que sucedía en la estancia de Joaquín El Chapo Guzmán.

Eran las 20:52:21 cuando la celda 20 del pasillo 2 de Tratamientos Especiales quedó vacía, en silencio, con un inverosímil hueco en el piso de la regadera. Una oquedad que lleva al túnel por donde se largó el más buscado de los asesinos, el más perseguido de los despiadados mafiosos mexicanos. El más insolente y cínico de todos los capos.

Catorce segundos duró la escena que retrata como ninguna el oprobio nacional. El oprobio de la corrupción. En México el gran corruptor lo puede todo: hasta cavar un túnel que vaya a dar exactamente —milimétricamente— a su celda en la más opresora prisión mexicana de máxima seguridad. Sí. En las narices de todos. ¿Cuánto le costó la infamia? ¿Cuántos millones pagó? ¿O nada más lo consiguió a punta de amenazas de plata o plomo?

Todo se eclipsa ante ese video: secuestradores célebres arrestados, narcos famosos atrapados. Hoy, ¿quién es LaTuta? ¿Reforma educativa? ¿Reforma de telecomunicaciones? ¿Reforma energética? ¿Qué es eso? ¿Alguien recuerda a Elba Esther? Ante esos 14 segundos todo ha queda opacado.

Si yo hago un guión para una película que contenga un escape así, el productor rompe el texto y lo bota a la basura. Se burla de mí. Como este fin de semana los jodedores cubanos se han mofado de mi país en cuanto se percatan que soy un mexicano en La Habana. Con ironía, con sarcasmo, solo quieren hablar de ese maldito video “de telenovela” que les provoca tantas carcajadas.

—Aquí en Cuba no se fuga El Chapo, chico... —me dice un hombre treintañero frente al Palacio de la Revolución.

No, de las mazmorras de aquí no se fuga El Chapo, quizá ni siquiera salga nunca vivo o cuerdo, pero yo no quiero para México un opresor sistema sin prensa libre, yo quiero una puta democracia eficiente de la cual no me sienta avergonzado y por la cual no me humillen en el extranjero...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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