Doble Fondo

"Citizen Trump" y su fascismo amistoso…

Un tuit de Alfredo Campos me hizo recordar lo que me decía, antes de las elecciones, gente que vive en Estados Unidos. Se trataba —el tuit— de un artículo de Jean-Marie Pottier publicado el 3 de noviembre en Slate (revista francesa en línea):

“Para comprender a Trump, hay que volver a ver Ciudadano Kane”, aquella estupenda película de un magnate de los medios de comunicación interpretado por Orson Welles, cinta preferida del presidente electo de Estados Unidos.

“Su perspectiva del poder (la de Kane por Welles) es convincente”, decía Trump a Variety’s en 2009. Trump se declaraba desde 2005 —recordaba Pottier al citar otro texto, uno de Bloomberg View— enamorado de ese Orson-Kane que creía que “todo el mundo era tarado”. Que todos eran cretinos. Que él era superior. Que él ganaría siempre.

En su número del 28 de septiembre de 1987, la revista Newsweek ya lo pintaba así, como un Ciudadano Trump que, según sus enemigos, era capaz de conseguir lo que fuera, como fuera, al costo que fuera, incluida… la Presidencia de Estados Unidos. Un aprendiz de político, codicioso, insaciable, que le hablaba al oído a cualquier político, como si deseara ir absorbiendo qué hacer y qué no hacer dentro del establishment de Washington D.C., no solo para hipnotizar, sino para neutralizar a cualquier hombre o mujer de la élite del poder que enfrentara.

¿Por qué consiguió triunfar este hombre racista, misógino, vulgar, de pésimo gusto estético (vea usted las decoraciones de sus propiedades)? Esos amigos y amigas en Estados Unidos creen (yo coincido) que en primer lugar por la arrogancia de muchos periodistas, académicos, analistas e historiadores que lo menospreciaron, que se negaron a ver y aceptar la penetración que tenía la retórica simple y concisa de este personaje en las clases media, obrera y rural estadunidenses.

En un blog de la Universidad de California en Berkeley, el profesor emérito (Ciencias Políticas) Charles P. Henry redactó el 7 de agosto de 2015 un texto (Donald Trump and friendly fascism reconsidered) en el que recordaba el escrito Friendly Fascism: The New Face of Power in America, elaborado en 1980 por Bertram Gross (profesor también de Ciencias Políticas), en el cual alertaba sobre la vinculación cada vez más estrecha de las empresas y el gobierno (dinero y política), “que podría conducir a una nueva, más amable, más suave forma de fascismo; un fascismo que promete a los ciudadanos bienes materiales baratos y abundantes, a cambio de derechos civiles y políticos”.

Pues ahí están ya, esos 60.3 millones de estadunidenses, no todos pobres e ignorantes, como los estigmatizan, convencidos por Trump. American Psycho, tituló en su portada el diario francés Libération, luego del triunfo del hombre, en lo que yo veo como un juego de palabras surgido de la sicosis de nuestros vecinos en las urnas. “Una tragedia americana”, escribió David Remnick en The New Yorker.

Pues sí. A ver qué se nos viene encima a todos, no nada más a los estadunidenses…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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