Doble Fondo

La endeble "pax narca" de Playa del Carmen…

La extorsión es el delito de los perezosos. De los huevones, para decirlo en buen chilango…

Usted tiene una tienda de souvenirs, otro ciudadano es abarrotero, uno más abrió una tienda de artesanías, una dama cuenta con un restaurante, unos jóvenes pusieron un bar, el señor de la esquina renta coches, una joven inauguró una heladería, una familia tiene dos farmacias, una emprendedora se aventuró con una boutique, aquel empresario ha consolidado su hotel, esos cuates de allá prestan servicios acuáticos. Todos son gente de bien. Todos quieren trabajar y vivir decentemente. En paz. Todos hacen enormes esfuerzos para adquirir insumos, pagar renta, cubrir impuestos, finiquitar financiamientos, cumplir con pagos de luz, gas, teléfono, internet, dar empleo a miles y miles de personas y, al final, todo esa friega para que… pierdan grandes cantidades de dinero (cada quien a su nivel) porque hay unos miserables que, impunemente, cada semana o quincena (a veces a diario), pasan a sus negocios para cobrar su cuota, su pisaje, su extorsión.

No es posible que esa gentuza siga haciendo lo que le dé la gana. ¿En cuántas ciudades del país, en cuántos municipios pasa lo mismo, a pequeña o gran escala? Lo he visto en Tamaulipas, Chihuahua, Baja California, Durango, Sinaloa, Coahuila, Oaxaca, Guerrero, Michoacán, Veracruz, Estado de México, Nuevo León, Jalisco, Tabasco, Quintana Roo. Por temporadas bajan las extorsiones, por momentos se disparan, pero no desaparecen, porque la mayor parte de las veces no son denunciadas.

Playa del Carmen está en riesgo y las autoridades federales deberían poner atención. Es difícil publicar los detalles y más aún transmitirlos en televisión, pero no es tan complicado recabar indicios y evidencias: la gente, sí, tiene miedo, no quiere arriesgarse, suplica no dar a conocer detalles, se ha resignado a vivir bajo el yugo de una infame e ilusoria pax narca, pero los cuerpos de seguridad podrían hacer su trabajo de inteligencia de manera sigilosa.

Por ejemplo, indagar esto: dos grupos criminales que operan en Playa del Carmen se han dividido la famosa Quinta Avenida. Uno cobra extorsiones desde donde empieza el andador peatonal hasta la mitad, y el otro desde la mitad hasta donde termina. Unos venden drogas en unos antros (desde la entrada misma, sin inhibiciones), y otros en los demás. Ha habido pequeños episodios de violencia, pero los narcos del lugar han sabido no guerrear para no calentar la plaza, para no ahuyentar su mercado, pletórico de mexicanos y extranjeros.

No hay que ser un gran estratega militar o policial para entender que esa frágil división de negocios va a estallar tarde o temprano, en cuanto un jefe del sicariato perteneciente a cualquiera de los cárteles que operan ahí enloquezca de codicia. Va a ser terrible que tantos miles de millones de dólares invertidos en la Riviera Maya se vayan a la basura —junto a miles y miles de empleos— el día que la endeble pax narca de Playa del Carmen se rompa, surjan alertas de viaje de Estados Unidos, luego se vuelvan permanentes y los europeos también huyan y eviten la zona.

A ver, a ver si alguien pone atención…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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