Doble Fondo

La absurda guerra de la amapola en Guerrero…

El viernes pasado publiqué en el portal de MILENIO un texto en el que contaba algo que ya ha sido documentado en varios reportajes:

Que en varias zonas de la sierra de Guerrero cientos de campesinos han tenido que dedicarse a la siembra de amapola desde hace décadas. Antes también cultivaban mariguana, pero ese mercado se deprimió: informes de las agencias de seguridad de Estados Unidos indican que dos terceras partes de la mota que se consume allá ya son cultivadas en suelo estadunidense. Ante ello, el precio de la mariguana mexicana descendió. Los campesinos optaron entonces por el trabajo de la amapola, que es mucho más rentable: por la mariguana los narcos les pagan, cuando mucho, 50 pesos por kilo. Por la amapola ganan no menos de 3 mil pesos por kilo.

Pagan un precio alto por obtener esos recursos: viven esclavizados por criminales. Viven con miedo. Frecuentemente quedan en medio de las disputas de las bandas que pelean por monopolizar el mercado de la amapola. Unos meses un poblado puede estar controlado por un cabecilla y meses después otra banda y otro jefecillo se apoderan del lugar. El más reciente caso de violencia que cubrí en la zona debido al pleito de narcos por la siembra de amapola fue el año pasado en Polixtepec, donde hubo varios muertos y viviendas quemadas. Ahí constaté que no pocos de los jóvenes, atraídos por el dinero súbito, se unen a las filas de sicarios.

Como sucedió en Michoacán en 2013, en medio de la guerra entre autodefensas y miembros del cártel de Los Caballeros Templarios, cuando las llamadas "bases sociales" del narco eran obligadas a realizar marchas y organizar cierres carreteros, el bloqueo a la Autopista del Sol del jueves pasado, convocado por transportistas integrantes del Consejo Estatal del Transporte y campesinos de la Unión de Pueblos de la Sierra de Guerrero, fue realidad un narcobloqueo.

Sí hubo demandas de los transportistas (aumento de tarifas y concesiones), también de los serranos (seguridad y programas sociales), pero muchos de los manifestantes lo que pedían era que cesaran los operativos del Ejército en la sierra. Que suspendieran las fumigaciones de sus sembradíos. Argumentaban razones de salud mientras ahí, en el bloqueo, las policías decomisaron seis armas largas, cuatro coches robados y hasta un kilo de cocaína.

Esa guerra con tantos muertos, desplazados, y tanta gente que vive amenazada (incluidos periodistas locales) es absurda. El Estado mexicano debería tener el control absoluto de la producción de amapola y usufructuar sus múltiples usos medicinales e industriales, como ocurre en otros países.

Pero no, a los funcionarios les da más miedo eso que otra cosa: fomentar e implementar una política pública inteligente y liberal, en lugar de seguir viendo el derramamiento de sangre y terror...

jpbecerracostam@prodigy.net.mx
twitter.com/@jpbecerraacosta