Doble Fondo

El dinero y las armas de las "autodefensas"…

Queda claro que los pobladores de esos lugares han tenido, tienen y tendrán recursos para armar y financiar "autodefensas". Ojalá que el Estado mexicano se dé prisa en limpiar esta región.

Me contaban los productores de mango de Parácuaro, el penúltimo municipio levantado en armas en la Tierra Caliente de Michoacán, que solo por tres meses de producción, cada uno de los 22 mangueros del lugar tenía que aportar a Los caballeros templarios 200 mil pesos. Esa era la cuota, la extorsión habitual: cuatro millones cuatrocientos mil pesos para poder trabajar sus frutos.

“Y cuando se les antojaba, que ocurría seguido, había que dar 5 millones de pesos más”, me explicó uno de ellos. Eran otros $230 mil pesos por cabeza de pisaje, de pago de piso. En total, cada empresario del mango aportaba, cuando menos, casi medio millón de pesos para los Templarios, que de esa manera contaban con ingresos de cerca de 10 millones de pesos, nada más ahí, en Parácuaro, y solamente por el mango.

A los productores de arroz les ocurría igual. Y a los de jitomate, también. A todos los que generaran algún recurso les sucedía algo similar: eran obligados a pagar diferentes impuestos. En términos monetarios, financieros, impositivos, los Templarios eran, literalmente, un aterrador Estado paralelo.

En el programa Punto de partida, de Denise Maerker,  transmitido el jueves pasado, fue documentado un caso similar: el de aguacateros de Tancítaro, quienes, según dijeron, pagaban extorsiones por… ¡450 millones de pesos al año! ¿Qué van a hacer, qué están haciendo ahora? Lo mismo que la gente de Parácuaro y los pobladores de alrededor de 20 municipios más (limoneros, ganaderos, madereros, etcétera): financiar las armas, la seguridad que les brindan las autodefensas. Los aguacateros dedicarán durante un año 80 por ciento de sus ganancias a las autodefensas, a sus armas, equipamiento y preparación. Dentro de 12 meses, aseguran, ya tendrán ganancias. Y les pagarán 12 mil pesos mensuales a sus nuevos policías (¿surgidos de las autodefensas?). El costo será mínimo en comparación con lo que padecían
antes: por ejemplo, dedicarán solo 900 pesos por hectárea para tener un equipo de 90 vigilantes en 20 hectáreas, propiedad de siete productores.

En Parácuaro me hacían las cuentas: con el equivalente a una extorsión ordinaria de las que tenían que entregar a los Templarios pueden adquirir 250 AK-47 para las autodefensas, si pagaran el precio máximo del mercado para traer esos fusiles nuevos hasta México. No han adquirido ni van a adquirir tantas, pero de que los empresarios y productores financian a las autodefensas, eso es un hecho.

—No necesitamos armas de otros narcos… —me dijo uno de los mangueros en respuesta al señalamiento que desde abril del año pasado he hecho a todas las autodefensas en cada municipio: en informes del Estado se señala que algunas de sus armas (las de más grueso calibre) provienen del Cártel de Jalisco Nueva Generación, enemigo de los Templarios. Lo niegan. Por lo que he visto en este tiempo, percibo que dos de esos grupos surgidos en el primer semestre de 2013 sí recibieron armas de dudosa procedencia. Ya dirá el gobierno federal al concluir sus pesquisas.

Por lo pronto, me queda claro que los pobladores de esos lugares han tenido, tienen y tendrán recursos de sobra para armar y financiar autodefensas, como lo han hecho ya. Ojalá que el Estado mexicano se dé prisa en limpiar esta región de criminales y en reestructurar la seguridad, a fin de que pronto nadie tenga que patrocinar grupos armados que, en un futuro no muy remoto, podrían convertirse en una nueva pesadilla calentana…

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