Doble Fondo

La batalla de Tanhuato: más muertos que armas…

Ha sido, el de Tanhuato, el del rancho El Sol, ocurrido el viernes pasado, el enfrentamiento más sangriento que recuerde en la guerra contra el narco. El más violento entre fuerzas del orden y presuntos criminales, en cuanto al número de muertos: 42 presuntos delincuentes abatidos y un policía federal caído.

Es el combate más letal del que tenga memoria: no hubo reporte oficial acerca de heridos entre los presuntos criminales. Solo 42 muertos de un lado, y uno del otro. Se enumeraron tres detenidos, pero no se dijo, en el mensaje que ofreció Monte Alejandro Rubido, comisionado nacional de Seguridad, que estuvieran heridos. Del lado de las tropas federales sí, Rubido mencionó un policía herido. Y es el más desproporcionado (que me acuerde) en cuanto a la respuesta de fuego: 42 a 1.

Reitero: fue una refriega letal. Y son los números los que no me cuadran: cuento más muertos que armas. Veamos dos escenarios:

1. El comisionado detalló que en el lugar se incautaron 36 armas largas (entre éstas tengo entendido que había un poderoso fusil Barret M82 calibre .50) y dos armas cortas. Si hubo 42 abatidos entre quienes aparentemente son sicarios del cártel de Jalisco Nueva Generación, y si cada uno tenía un fusil o una escuadra (aunque normalmente en esos grupos delincuenciales quien porta un fusil también lleva una escuadra), hasta agotar las 38 armas, ¿entonces cuatro de éstos fueron ultimados sin armas?

2. El comisionado informó que también se decomisaron un lanzagranadas y un temible fusil vietnamita K-50M, que lanza hasta 700 tiros por minuto. Si sumamos estos dos recursos bélicos a las 38 armas anteriores, y asumimos que cada presunto sicario tenía un instrumento con el cual disparar, hasta contar 40 recursos disponibles, ¿entonces dos presuntos narcos más fueron ejecutados sin armas?

Observo algunas imágenes del campo de batalla. Quizá sea el estrés, los resabios del caso Tlatlaya, cuando nos dijeron una cosa y luego descubrimos que ocurrió otra, pero hay algunas fotografías inquietantes. A primera vista pareciera que en Tanhuato hay cadáveres y armas en posiciones —digámoslo suavemente— raras. La Comisión Nacional de los Derechos Humanos ya envió visitadores al lugar de los hechos. Esperemos a ver qué resulta de sus indagatorias. Y esperemos que la CNDH tampoco nos vaya a decir primero una cosa y luego otra, como ocurrió en Tlatlaya.

El cártel de Jalisco Nueva Generación tiene entre sus filas gente despiadada, cruel, desadaptados, monstruos, y es verdad que al documentar sus actos abominables (emboscan, secuestran, extorsionan, mutilan, descuartizan, disuelven gente) en lugares de Jalisco y Michoacán, la furia genera ganas de ejecutarlos, pero el Estado mexicano no puede, no debe hacer eso.

Ojalá que Tanhuato no haya sido otro Tlatlaya. Ojalá…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

http://twitter.com/jpbecerraacosta