Doble Fondo

La barbarie de "El Cepillo" y tres dudas…

Terrible fue la información que mi compañero Ignacio Alzaga reporteó con pericia y publicó el sábado pasado:

“Felipe Rodríguez Salgado, El Cepillo o El Terco, señalado como lugarteniente del grupo criminal GuerrerosUnidos, confesó que él y cuatro cómplices mataron a balazos ‘a unos 15’ normalistas de Ayotzinapa, que le entregaron con vida jefes policiales de Iguala y de Cocula, y dijo que al menos 25 ya habían muerto ‘por asfixia’. Admitió, según declaraciones integradas al expediente de la PGR sobre la desaparición de los jóvenes, a las que MILENIO tuvo acceso, que él supo que todas las víctimas eran estudiantes y no delincuentes”.

Las desgracias suelen ir ataviadas de una frialdad que enmudece. ¿Qué decir ante la constatación de la tragedia de los estudiantes de Ayotzinapa, de acuerdo con los dichos de este miserable criminal? Helado silencio de consternación.

Las barbaridades acostumbran andar vestidas de una contundencia que paraliza. ¿Qué hacer ante la comprobación de la perversa ejecución de los normalistas, según las confesiones del monstruoso delincuente? Vértigo de terror que inmoviliza.

No podemos vivir ya en un país cuyas atrocidades nos dejen sin habla. O peor: no podemos vivir ya en una República donde nos habituemos a la violencia criminal, a hablar coloquialmente de ésta como si la tertulia versara acerca de un partido de futbol.

No podemos vivir en una nación cuyas salvajadas nos paralicen. No podemos permitir ya que México sea un Estado donde ocurre todo y no cambia nada, donde la impunidad de criminales es casi equivalente a las omisiones, negligencias y corrupción de gobernantes. No podemos ser espectadores impávidos, pero tampoco participantes en protestas violentas que solo destruyen y producen más odio.

No sé exactamente, como supongo que le ocurre a muchos mexicanos, qué más decir y qué hacer ante estas realidades, además de lamentarlas y denunciarlas…

Por lo pronto, tengo tres dudas acerca de la narrativa del expediente de este abominable caso, que me parece que la PGR tiene que indagar de inmediato para que las explique con claridad. Si quiere, claro:

1. ¿Cómo que 25 de los estudiantes ya habían muerto por “asfixia” cuando los recibió el tipejo este que lleva el alias de El Cepillo? ¿Quién los asfixió? ¿Cómo los asfixió? ¿Dónde?

2. ¿Por qué el sujeto y sus cómplices mataron a “balazos” a otros 15 normalistas si El Cepillo admite que supo que se trataba de estudiantes y no de criminales de un cártel rival?

Y 3. Que es duda aritmética: si 25 murieron por “asfixia” y 15 a “balazos”, que en total hacen 40, ¿dónde, quiénes y cómo ejecutaron a los otros tres jóvenes de Ayotzinapa para sumar 43?

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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