Doble Fondo

Todos acataban a La Tuta: él gobernaba…

Todos lo obedecían. Pero todos, ¿eh? Alcaldes, funcionarios del gobierno del estado, políticos, periodistas, empresarios. Plata o plomo. En la cobertura que me enviaron a hacer sobre el conflicto entre las autodefensas y Los caballeros templarios en la Tierra Caliente de Michoacán (2013 y 2014) surgieron muchos testimonios del poder que tenía Servando Gómez La Tuta. Si ese narco mandaba a llamar alguien, el aludido iba a donde él dijera. Si el gobernador le hablaba a alguien (me narraba como ejemplo un ex alcalde) “uno podía escabullirse, pero con La Tuta, no”.

Narro algo que ya conté una vez…

Abril de 2013. Era la tercera ocasión en tres semanas que viajaba hacia la Tierra Caliente. En los municipios de Buenavista Tomatlán y Tepalcatepec dos grupos de autodefensa se habían levantado en armas contra los Templarios. Los criminales habían cercado las poblaciones. Habían impuesto un sitio de guerra: no había abasto de gasolina, gas, alimentos, medicinas. Se habían suspendido los programas sociales. Había enfrentamientos, ejecuciones, colgados, levantados, desaparecidos. Había terror. Las amenazas de los Templarios empezaron a llegar: les molestaba el espacio dado a las autodefensas.

Una noche, ya tarde, de vuelta en Morelia, recibí una llamada en uno de mis dos teléfonos móviles. Un alto funcionario del gobierno de Michoacán, que encabezaba Jesús Reyna (Fausto Vallejo acababa de pedir licencia), me dijo que me quería decir algo, pero que no podía ser por vía telefónica. Mientras llegaba al hotel donde me hospedaba, le pedí a mis compañeros (fotógrafo y camarógrafo) que estuvieran presentes en la charla.

El funcionario arribó. Introdujo a un sujeto. Después de algunos comentarios de descalificación hacia las autodefensas, el funcionario soltó:

—Él (su acompañante) te quiere proponer algo…

Silencio. El desconocido habló al fin:

—¿Te interesa una entrevista con La Tuta? Para que cuente su versión de lo que pasa…

Puse condiciones. Pasaron semanas y el intermediario llamó para alegar que eran inaceptables. De paso, transmitía reproches sobre las constantes transmisiones en televisión acerca de las autodefensas y “contra” los Templarios. El funcionario, por su parte, jodía una y otra vez sobre mi “parcialidad” hacia las autodefensas en perjuicio del gobierno estatal y minimizaba una y otra vez la existencia y las historias de los civiles armados, hasta que estalló el asunto e intervino el gobierno federal. El funcionario nunca volvió a llamar a partir de ese momento. El intermediario le dio largas a la entrevista arguyendo las mismas quejas que ya había expuesto.

La Tuta, de muchas formas gobernaba. Y gobernaba, con sus hombres, desde Morelia: ya sabemos dónde acabó el ex gobernador Jesús Reyna y la razón por la cual acabó ahí…

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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