Doble Fondo

¿Ustedes son corruptos? ¿O me van a apedrear?

El jueves antepasado, el Presidente de la República volvió a hablar sobre la corrupción. Yo iba a redactar mi columna sobre el asunto —la corrupción—, pero ocurrió la monstruosa emboscada contra soldados perpetrada por sicarios en Culiacán y pospuse el tema para hoy. Retomo algunos datos sobre la millonada que le cuesta a México la corrupción, cifras que ya he expuesto aquí:

*El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (Ceesp) ha calculado en 1.5 billones de pesos el costo de la corrupción en México.

*El 14% del ingreso promedio anual de los hogares es destinado a pagar actos de corrupción (Transparencia Mexicana).

*Se calcula que anualmente hay en México 200 millones de pequeños actos de corrupción, según el Imco.

Esta última cifra es la que más me interesa: ¡hay 200 millones de pequeños actos de corrupción al año en México! Son 547 mil 945 actos corruptos de ciudadanos… ¡por día! Cada hora hay 22 mil 831 cochupos. En México nada más transcurre un minuto y ya se cometieron… 380 pequeños chanchullos en algún punto del territorio, ya sea en una oficina privada, en un cubículo gubernamental, en alguna calle o en un domicilio cualquiera.

El jueves 29 de septiembre, Enrique Peña Nieto dijo esto: “La corrupción está en todos los órdenes de la sociedad y en todos los ámbitos. No hay alguien que pueda atreverse a arrojar la primera piedra. Todos somos parte de un modelo que hoy estamos desterrando y deseando cambiar”.

Tal vez sonaba muy cínico luego de las casas, los góbers voraces y los demás escándalos que ha habido en este sexenio y en los de los mandatarios estatales, pero tiene razón: la mexicana es, y ahí están los datos, una sociedad corrupta. ¿O nada más fueron políticos los que fraguaron esos 200 millones de embutes? Este es un país corrupto, más allá de los infames saqueos de políticos de todos los colores.

Tres veces le he pedido a policías federales, en tres distintas carreteras, que me dejaran continuar mi camino sin multarme: iba en viajes reporteriles y manejaba arriba de 140 kilómetros por hora. Me desplazaba en territorio apache, saliendo de zonas narcas. Dos veces me permitieron continuar, siempre rogándome que le bajara a la velocidad. En una me multaron. Nunca ofrecí dinero. Y he pagado muchas multas por lo mismo en la Ciudad de México. No soy santo, pero les he inculcado a mis hijos que jamás caigan en un acto de pequeña corrupción. Que hacerlo es un acto de incongruencia con la gran corrupción que fustigamos, esa que persiste entre tantos políticos.

¿Y ustedes? ¿Son corruptos? ¿O hipócritas? ¿O cínicos? ¿O mustios? Al volver a leer la cifra de 200 pequeños actos de corrupción estoy seguro de que por aquí hay cientos o miles de corruptos. Y claro, van a decir que no, y me van a apedrear.

jpbecerracostam@prodigy.net.mx

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